Llegamos, de nuevo, a este inefable y viernero momento en el que dirigimos nuestra mirada a lo profano, a lo pocosanto, a lo pecable. Disfrutemos de Inmortales del Table Dance. Hoy nos vamos rapidín con los puros videos de piezas que los harán moverse y arrancarse la ropa. Además es día previo al 14 de febrero, así que... pues sí, un rapidín.
Esta es, "Red House", de Jimmy Hendrix, interpretada por Joe Satriani, Eric Johnson y Steve Vai. Épica hasta el punto del éxtasis. MUY bailable. Peeero... larga, muy larga. Ahí radica su dificultad, o su fortaleza, a la hora de hacer un striptease. Tómelo en cuenta.
Esta es 'I touch myself' de Divinyls y... más obvia no puede ser. En letra, en ritmo, en intención. En lo que sea. Trae por todos lados el erotismo. Disfruten, bailen.
Nuevamente llegamos a este sublime tema de los viernes, en el que nos descascaramos los pudores para revelar una forma un tanto más atrevida del ser. Es decir, nos acercamos a este tan gustado tema de las Inmortales del Table Dance. Bueno, no sé si les guste a ustedes el tema, pero a mí sí, por eso sigo con estas entregas. En caso de que no tengan los antecedentes, aquí están las dos entradas anteriores del tema: Inmortales del Table Dance - Presentación del Tema
Inmortales del Table Dance (II) - Las 6 Primeras Ahora sí, presento a ustedes las siguientes canciones de la lista: Tema: I Feel Good Intérprete: Michael Bublé Categoría: Las Clásicas Reseña: El categorizar este tema dentro de Las Clásicas podría ser lo primero que intentaría objetar algún lector purista de la música, ya que, si bien la canción original es un tema de 1964, la versión de Bublé fue lanzada hasta el año 2005. Difícilmente un tema con menos de 10 años de vida podría ser considerado un clásico. Y, sin embargo, lo es. Damas, caballeros, y entidades paranormales que nos leen: si escuchan la canción durante los primeros 47 segundos, me pueden decir lo que quieran: ñoño, ancianete, soso, precámbrico, duermeaudiencias y adorador de Los Panchos. Pero todos ellos serán insultos injustificados a partir del segundo 48, porque, señoras y señores, lo que ocurre en el segundo 48... es completamente encuerante. Son trompetas, trombones, tubas... todos los metales de una gran banda de swing/jazz, reventándose a un tiempo para gritar: STRIPTEASE. Punto. Si a su mente no llegan estas ideas de bailar poquito a poco quitándose la ropa durante los 3 minutos con 10 segundos que le quedan a la canción después de ese inicio tenue... no hay nada que yo pueda hacer para convencerles o ayudarles. Grado de Dificultad: Sencilla. En serio, la música te lleva. Esta es una canción que, por su duración y lo marcado del ritmo, prácticamente te encuera sin que te des cuenta. Prueben y verán. En un mundo ideal: En un mundo ideal, sería obligatorio hacer al menos un striptease en la vida al ritmo de esta canción, en público, en pareja, o hasta en solitario. Tal vez sería un momento de encuentro con nosotros mismos que, nos haría valorarnos más y mejor.
Tema: Lullaby Intérprete: The Cure Categoría: De los Grandes Reseña: Si usted considera que The Cure no es De los Grandes, ni como le ayudo. Pida disculpas y salga de este blog, pidiendo más disculpas. Oiga es que... son grandes. No sólo por las genialidades creativas de Robert Smith, sino porque su trayectoria ha marcado un estilo, en música, imagen y concepto, para muchas de las bandas de rock que hoy escuchamos. Son grandes. Ahora, esta es una de sus rolas más tranquilitas. Pero, en mi opinión, a pesar de ser un 'arrullo', arrastra una carga erótica que mueve a cualquiera. Tiene ritmo cadencioso, y las repeticiones de esa guitarra rascada a paso lento y cortado, nos van susurrando indecencias al oído. Inténtenlo. Grado de Dificultad: Sencilla, en su versión original. El ritmo es claramente danzable lentamente, y con algo de actitud, la o el ejecutante pueden mantener despierta a cualquier audiencia de una o de muchas personas. Claro, existe la versión extendida, en esa otra obra maestra de The Cure llamada Mixed Up, que son remixes de sus rolas originales, pero hechos con la colaboración de ellos mismos y no sólo de algún DJ oportunista por ahí. Esa versión dura 7 minutos con 48 segundos, que es el tiempo suficiente para jetear a un camello, si usted no hace algo realmente digno de verse. En un mundo ideal: En un mundo ideal, Robert Smith hubiera envejecido sin parecer señora de Las Lomas que salió a comprar el súper muy, muy maquillada. Y el grupo hubiera sacado más discos y hecho más giras. Sin embargo, los vi la última vez que vinieron a México, y ha sido uno de los mejores conciertos de mi vida.
Tema: Goldeneye Intérprete: Tina Turner Categoría: El nombre es Bond... James Bond Reseña: Está bien. Las películas del Agente 007 contienen todo el discurso aspiracional que un varón puede desear. De entrada, Bond es un godínez, aceptémoslo, porque trabaja para el gobierno. Pero, por así decirlo, es el Top de los Godínez. Además, trabaja para el gobierno británico y no para el mexicano y, sin ser malinchista, intuyo que hay diferencias entre ambos escenarios. Su trabajo consiste en descubrir intrincadas tramas de espionaje y complós (a lo mejor AMLO es un James Bond tabasqueño y no nos hemos dado cuenta) internacionales; y para ello debe sumergirse en un mundo en el que el presupuesto jamás es una limitante, las mujeres más bellas caen sin siquiera pedirlo (y después no preguntan "¿y ahora qué somos?") y cuenta con las mejores armas y gadgets para reventar madres a diestra y siniestra. ¿Qué hay mejor que eso? Claro, lo olvidaba... un Aston Martin y un martini... agitado, no revuelto. Bueno, y todo esto ¿qué tiene que ver con el Table Dance? No lo sé. No recuerdo muchas escenas de Bond en el Table, aunque estoy plenamente seguro de que existe más de una a lo largo de las 24 películas de este agente secreto al servicio de Su Majestad. Pero algo tiene de relación, si no a nivel de historia, sí a nivel de música. Sigamos. Debo decir que el tema que he colado en esta lista de piezas tabledancísticas pertenece a una de las películas peor calificadas de toda la franquicia Bond: Goldeneye. En un interesante conteo de la revista Rolling Stone, que explora todos los filmes de Bond clasificándolos del mejor al peor, la película ocupa el lugar 19 de 24. Claramente, de las malitas. Ni la impactante belleza de Izabella Scorupco y Famke Janssen logran salvar al filme de la crítica asesina que hacen quienes sí son conocedores la serie. Pero el tema musical de la película no es malo. Si bien no es lo mejor que logró hacer Tina Turner en su carrera, es algo lo suficientemente bueno como para bailarlo cuando la noche amanece y la ropa resulta un estorbo. Con ese toque de Bond que nos permite imaginar que somos, no mejores ni peores, sino distintos de nuestro yo de cada día. Grado de Dificultad: Sencilla, la música va subiendo poco a poco, con ritmo lento, ondulante, mientras la rasposa voz de la Turner avanza nota a nota en escaleras que de pronto ascienden a las estrellas, para luego caer a los más bajos estratos de la voz y el instinto. Aprovechar los crescendos con innuendos es un sabio consejo para principiantes y leyendas. En un mundo ideal: En un mundo ideal, Timothy Dalton nunca hubiera sido James Bond. Algunas de las películas hubieran dado menos peso a los gadgets y más al agente, y hubiera habido menos intentos de comedia sosa como los que le hicieron interpretar a Roger Moore. Y todos, tal vez, nos atreveríamos a ser un poco más Bond... o aspiraríamos menos a serlo.
Ahora , sin más preámbulo, pasemos a los temas que me permito acercar a sus ojos y oídos en esta
ocasión:
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Tema: Bed of
Roses
Intérprete: Bon Jovi
Categoría: Las Clásicas
Reseña: Cuando Bon Jovi creó esta
canción, estaba en un Table Dance. Yo digo. Y si no lo estuvo, debió haber
estado ahí. En serio.
Todo caballero
que ha acudido dos veces a un Table, la ha visto interpretada cuando menos una
vez. Es que es un clásico. Debo decir,
sin embargo, que no recuerdo haberla visto en muchas de las listas que revisé,
durante mi investigación inicial para el acopio de información relativa al
tema, sobre todo en las compilaciones norteamericanas. Probablemente se deba a
que la letra es ‘demasiado romántica’...
Bitch, please…
Ya dijimos que
la letra es lo menos importante. Por el contrario, la música de esta pieza
contiene la dosis perfecta de ritmo cadencioso como para agitarse coquetamente,
a la vez de contener un par de momentos ‘de fuerza’ en los que la profesional
del ramo puede lucir sus más acrobáticas habilidades acompañada de una música
más poderosa.
Damas, caballeros, la conclusión
es simple: esta es la reina de las rolas del Table. Si alguna vez la tuvieron
entre su selección de música ‘romántica’, bórrenla de ahí e inclúyanla en el
género apropiado: el del Table.
Grado de Dificultad:
Sencillo. Debe cuidarse la opción de agregar algún elemento dramático y/o acrobático
en los momentos en los que la música aumenta su fuerza.
En un mundo ideal:
Bueno, en un mundo ideal, esta sería la canción obligatoria para abrir la noche
en cualquier sitio de Table que se respete. Y contaría con toda la producción necesaria
para que, en el momento justo, la intérprete dancística se recostara sobre un
gran piano de cola (me refiero a la cola del instrumento musical) y recibiría
una lluvia de pétalos de rosas desde algún invisible sitio colocado en la parte
superior del escenario. Un cliché más gastado que ese, ninguno. Pero bello al fin.
Pero este mundo no es ideal, y ese montaje escenográfico jamás
lo he visto. Tal vez lo encontraré, en algún momento, a la mitad de cualquiera de mis sueños.
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Tema: After Dark
Intérprete: Tito
& Tarántula
Categoría: Las Clásicas
Reseña: Está bien. Esta rola corresponde claramente (también) a aquello que
llamamos: un cliché. Lo es. Por todos
lados.
Si hasta este momento su memoria no
ha identificado de qué canción se trata, se la refresco. Es el tema musical que
se utilizó en la película de Robert Rodríguez, From Dusk ‘Till Dawn, durante aquella memorable escena en la que Salma
Hayek sale al escenario de un vampírico antro a bailar sensualmente, ataviada
en muy breves ropajes, y con un enorme pitón enroscado entorno a su curvilínea
anatomía. Con "un enorme pitón" me refiero a una víbora. Dicho momento marca la mejor época de la veracruzana, sin duda alguna. La veracruzana es Salma, no la víbora.
En fin. Después del tierno momento que he descrito, toda la
acción se sale de control, los que son vampiros se convierten en vampiros
y, bueno, Salma también resulta ser un engendro vampírico, por lo que termina muriendo de forma horrible, como
debe morir todo vampiro que se respete.
Más allá de esta parafernalia de sangre, estacas, fuego y gritos acolmillados, la canción
cuenta con lo necesario para entrar en este listado: es cadenciosa,
cachonda y cuenta con fases de crescendo
que permiten, tanto a la ejecutante como al espectador, sobresaltarse lo
necesario como para no caer en el aburrimiento.
Nunca he sabido si ‘Tito &
Tarántula’ son una banda existente y aún en funciones, o si fue una de esas
agrupaciones musicales que Rodríguez y Tarantino manufacturan ex profeso para algunas de sus películas.
Lo que sí sé es que la canción,
la única que le conozco a dicho dueto, grupo, sonora o lo que sea, les salió lo suficientemente bien como para ser
recordada. Cuando menos, por mí.
Grado de Dificultad:
Sencillo. Usted ya cuenta con la película, así que simplemente puede imitarla
un poco e innovar otro tanto.
En un mundo ideal:
En un mundo ideal, Salma no tendría un esposo francés, podría seguir bailando esta canción, y viéndose
exactamente igual de irresistible.
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Tema: Three
O’Clock Blues
Intérpretes: B.B.
King y Eric Clapton
Categoría: De los
Grandes
Reseña: Esta es una de esas piezas de melancólico blues que erizan
la piel desde la primera nota. Si usted llega escucharla y no siente como que
le sobra la ropa, programe una cita con su médico, y pídale que se la arranque. La ropa. Los ejecutantes de la pieza,
no pueden tener mayor altura: no la hay. B.B. King, bueno, es B.B. King. Canta como sólo él puede
hacerlo y, a la vez, manosea a Lucille (Lucille es su guitarra, para los no
enterados) con esa capacidad única que el moreno de Mississippi tiene para lograr que ella grite con esa mezcla de placer
y dolor que solo puede generar el blues. Como si esto no fuera suficiente, se
hace acompañar por uno de los mayores monstruos de la guitarra con los que aún tiene
el honor de contar la humanidad: Eric Clapton. Si en la canción quedase cualquier microscópico espacio
exento de gloria que hubiesen dejado libre B.B. King y su guitarra, éste lo llena y
rebosa Clapton con la propia. Notas de blues, puro, desgarrador, ardiente e
inigualable.
Fuera de esto, hay poco más que
pueda decirse de esta obra maestra. Óiganla. Ahorita. Ya.
Grado de Dificultad:
Mediano. Si bien la música y su cadencia son un verdadero monumento al
erotismo, esta es una pieza con una duración superior a los 8 minutos y medio.
Si la ejecutante no aporta creatividad a su desempeño en el escenario (o la
habitación, según sea el caso) podría conducir hasta al aburrimiento y/o al
abucheo. Pero sigue siendo una pieza digna de abordarse como reto.
En un mundo ideal:
En un mundo ideal, nadie conocería al reggaetón, ni la bachata, ni el tribal. Y lo único digno de llamarse ‘música
cachonda’ sería el blues, y tal vez alguna otra pieza selecta del jazz, funk y
swing. Pero, lamentablemente, la humanidad aún no alcanza tal nivel de refinamiento.
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Tema: Temptation
Intérprete: Diana
Krall
Categoría: De los
Grandes
Reseña: Una línea de bajo. Guitarra. Más bajo. Percusiones. Más bajo. Un piano
tan sutil como una caricia de seda. Mínima instrumentación. Eso es lo que
ofrece la canción. El inicio, ese bajo del que les hablo, cadencioso,
no se conforma con regalarnos tan solo la base rítmica, sino que prácticamente construye la melodía desde el fondo -un fondo animal, pretérito, más allá de nuestro civilizado control de la lujuria- y prepara, no una pieza musical, sino un ambiente. Es todo un
grande, ese bajista, no cabe duda. Pero...
Pero… nada nos ha preparado para
el mejor instrumento de esta pieza musical: la voz de Diana Krall.
Varias veces lo he dicho y no me
canso de repetirlo: la voz de Diana Krall debería ser ilegal. En serio.
Desborda sensualidad, erotismo, provocación, descaro… y elegancia. Diana Krall
no canta las canciones: las va lamiendo sobre tu piel.
Una de las mejores intérpretes
vocales de nuestro tiempo con una voz grave, pero dulce y cálida. Manejada como
sólo ella sabe hacerlo.
Escuchar a una voz así, hablando acerca
de las tentaciones, con ese ritmo y esa cadencia… es un atentado fatal dirigido
a dar muerte a cualquier forma del recato.
Si usted no tiene licor para embriagarse, no se preocupe,
ponga a Diana Krall con esta canción, y no le hará falta. Lo dejará borracho,
estúpido y listo para hacer cualquier locura.
Grado de Dificultad:
Mediano. El ritmo pudiera parecer no tan claro o tan marcado como en otras
piezas musicales: es jazz, es blues, es rumba, es todo. Sin embargo, obliga a
moverse y a seducir casi de manera natural. Disfrutarla y dejarse llevar es el
mejor consejo que se me ocurre aportar.
En un mundo ideal:
En un mundo ideal, Diana Krall y esta canción serían requisito indispensable, y
obligatorio por mandato de Ley, para que sólo después de su interpretación decente se le
permitiera a cualquier fémina del planeta atreverse a llamarse ‘cantante’. Todas las
Anahís, Belindas y Nineles Condes del mundo estarían condenadas a su desaparición
inmediata de cualquier escenario. Y el mundo, entonces, sería mejor.
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Tema: Cream
Intérprete:
Prince
Categoría: Joyas
perdidas
Reseña: Bueno, Prince (o el símbolo extraño que desde hace algunos
años lo representa) podrá estar tan olvidado como ustedes quieran, pero, si
bien hoy en día (para algunos)carece de presencia y actualidad hay algo de lo
que jamás careció: talento musical.
Este tema que traigo hasta sus ojos es un ‘funksito cachondo’, que es perfecto para
moverse con soltura por cualquier escenario, con o sin ropa puesta.
El tema tiene otra ventaja: fue
lanzado al público con su correspondiente video. En él, el intérprete aparece acompañado por dos modelos de gran belleza y parecido entre sí, que
interactuaban con él en varias muy sensuales coreografías. Por supuesto, es
aquella tan popular fantasía de: “Tú... yo... y tu hermana gemela… no sé, piénsalo.” En fin.
El caso es que los bailecitos les salieron tan bien, que Prince acabó casándose
con una de las dos muchachas.
La rola, para mi tristeza, tiene muchos años sin
ser programada en ninguna estación de radio (creo) y, sin embargo, es plenamente vigente e
indispensable en este humilde listado.
Búsquela, escúchela, véala y báilela. No
hay más.
Grado de Dificultad:
Sencillo. Usted ya tiene el video. Sólo revíselo y entre en el personaje que
mejor le parezca, porque hay varias y varios. Recuerde, ante todo, que el Table Dance no es una cuestión de
técnica, sino de actitud. Ahí, reside todo.
En un mundo ideal:
En un mundo ideal, Prince y su bella esposa no hubieran perdido un bebé. Después
de eso, se separaron. La carrera de El Artista, ha tenido subidas y bajadas
desde entonces. Sin embargo, sigue haciendo música, aunque ya no la escuchemos
tanto como antaño.
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Tema: Inertia
Creeps.
Intérprete:
Massive Attack
Categoría: Joyas
Perdidas
Reseña: Los primeros 47 segundos de esta pieza musical pueden
asustar a cualquiera. Son una especie de 'fuga duotónica', con ritmo indetectable y
difusa instrumentación, que aterrarían a cualquier persona que intentase
bailarla, con fines 'teibolísticos' o no.
Sin embargo, después de este intro de dudosa cadencia y casi nula carga
erótica, viene el cambio. Y comienza un ritmo de tambores con cadencia africana, que orilla a un contoneo casi inevitable a cualquier cadera que se precie de
serlo. Esto se acompaña de una instrumentación electrónica y una voz casi
susurrante que nos cuenta cosas sobre la inercia y el movimiento lento de algo... o alguien.
Del disco ‘Mezzanine’ de Massive
Attack, esta pieza es una de las varias que convirtieron ese álbum en una especie de leyenda de la música electrónica. Sin dejar de estar plagado de sampleos y
tonos generados por sintetizadores y secuenciadores… contribuyó a romper con el concepto de ‘música
de atari’ o de ‘rave’ que la mayoría de los grupos de electrónica tenían hasta
el momento.
Si usted la escucha y no siente
ni tantitas ganas de menear el rabo, mis condolencias.
Grado de Dificultad:
Mediano. El inicio es tan indeterminado que puede hacer caer a cualquiera en el
pánico y/o la inmovilidad. El ritmo que estalla después parece, por momentos,
algo tan primitivo que puede hacer que a usted le dé por bailar como aborigen.
Sin embargo… con un poquito de sensibilidad y calor en la sangre, es una pieza
digna de cualquier escenario, público o privado.
En un mundo ideal: En un mundo ideal, la música electrónica sería más como esta, y no como aquella de la que se ha
inundado tanto al planeta.
Y, por hoy, eso todo, amigas y amigos que leen estos renglones retorcidos, y cuya lectura agradezco de corazón. Conforme avancemos en las entregas,
iremos haciendo una ‘Lista Compilatoria’ en la que únicamente se listen las
canciones y los intérpretes, para pronta referencia, en la entrada de
presentación del presente tema, es decir, en la que se publicó la semana
pasada.
Por leer, muchas gracias. Sus comentarios y difusión, serán
siempre agradecidos. ¡ACTUALIZACIÓN! Como de la vista (y el oído) nace el amor, dejo aquí los videos de las canciones de esta lista que me fue posible encontrar para que, si ustedes gustan, escuchen los temas que les hayan llamado la atención.
Video "Cream", de Prince <-- Esta es la liga al video de Prince, pero por alguna razón no me permite insertar directamente el video en el blog.
Está bien. Llevo un tiempo, entre
largo y eterno, tratando de incluir una entrega semanal en el blog, con el
incierto nombre que ustedes han leído ya en el título.
¿Pero por qué de eso? ¿si podríamos escribir sobre el
amor, la poesía, el devenir existencial de nuestras vidas, la política, la
defensa de los desvalidos o la paz mundial? Bueno, la respuesta es: porque sí.
Pero explico. Tal vez la cuestión sea pueril, vanal e
intrascendente. Y sin embargo, hay puntos que, sin duda, son dignos de
analizarse al abordar un tema como el del entretenimiento para adultos, en
cualquiera de sus formas. Y en este caso, no me pareció tan malo referirse a
aquel que tiene como principal ingrediente el baile erótico de una persona,
mientras se despoja de sus ropas.
Antes de iniciar con esta
profundísima disertación en la materia, aclaro unas cuantas cosas:
1.La intención aquí NO es defender al ‘Table
Dance’ como una forma de entretenimiento digna de aplauso (aunque, sin duda, se
gana cientos de miles de aplausos al año…) a la luz del contexto social que lo
motiva, entendiendo que se trata de una
actividad a la que muchas mujeres son arrastradas día con día por falta de
oportunidades, o por amenazas de grupos delictivos dedicados a la trata de
personas. Y sí, se sabe que en algunos casos, algunas mujeres laboran ahí por
convicción propia. Pero no se trata de defenderlo y, ni siquiera, de analizarlo como fenómeno social.
2.Tampoco, y más allá de la vertiente social antes
descrita, se trata de contribuir a acrecentar ese aura de “lugar romántico-decadente
por excelencia” o “inspiración de los poetas malditos” que muchos le atribuyen al Table, o
presentarlo como el “sitio de sublimación de las pasiones en el que el amor se
viste de realidad y pierde las excusas para, finalmente, ser lo que es
realmente: una transacción.” No. No creo en ninguno de esos postulados ni los
considero como defendibles, al menos para mi propio contexto y concepción de
las emociones humanas y sus relaciones.
3.No percibo al ‘Table Dance’ como la torpe excusa
ni el patético sustituto al que acude el hombre en busca de ‘cariño’ y/o a
sentirse ‘conquistador’ a cambio de generosas donaciones de efectivo.
4.No me la paso en el Table. En serio.
Y ya. No se me ocurre algo más
que debiese ser aclarado.
Entonces, ¿de qué se trata todo esto?
Bueno, sí se trata de algo. Del
Table Dance, por supuesto, pero, sobre todo, de la música apropiada para el
Table Dance.
¿Cómo que apropiada?
Digamos que… cada quién tiene sus
gustos y sus juicios. Y hasta sus prejuicios. Habrá cientos, tal vez miles de
hombres y mujeres que suponen que basta largarse un reggaetón cualquiera en el
sistema de sonido, y que eso es suficiente razón para que una dama agite sus
curvas y se vaya quitando la ropa.
Yo… discrepo profundamente de esa
idea tan simple y reduccionista. Y pinche, además. ¿Cómo reggaetón?
Si bien, a la hora de ponerse
cachondos no hay mejor o peor música… no hay duda de que hay atmósferas mejor
creadas que otras. O, cuando menos, mejor musicalizadas.
Ante todo, hay que decir algo:
una profesional del ramo probablemente se reiría hasta partirse la mandíbula de
toparse con estas ridiculeces que escribo. En el table, la mayoría de los
clientes demuestra muy poca exigencia en lo que a música respecta. Y en otros
aspectos… probablemente también. Aunado a esta falla de origen, está el alcohol
que suele consumirse en estos lugares, y que en la mayoría de las ocasiones alcanza
niveles de ingesta equiparables a la cantidad de agua marina que se tragó el Titanic.
Es decir, se bebe en cantidades industriales y, como en algunos sitios lo que
te dan son alcoholes –literalmente- industriales, la combinación de gran cantidad + mínima calidad hace que los niveles de exigencia decaigan aún más,
muy rápidamente y en todos los sentidos.
Todo este inútil párrafo anterior
quiere decir que la profesional del ramo suele trabajar frente a un público que
no demuestra tener expectativas demasiado elevadas. Creo yo. Por esa razón, para una bailarina de table, el ponerse
quisquillosa en la selección musical, o las rutinas de danza, pudiera significar
un innecesario gasto de tiempo y energía. Aunque hay casos de profesionalismo,
más allá del deber, en cualquier lugar.
Pero…
¿Qué hay de la bailarina amateur?
¿O hasta del bailarín improvisado, si nos mostramos incluyentes? ¿Qué ocurre cuando una persona neófita en
el tema quiere hacerle un balecillo erótico a su pareja? Es a usted, dama,
señora, señorita, y tal vez hasta caballero, a quienes va dirigida esta humilde
serie de sugerencias. Usted puede tomarlas o no tomarlas, pero, al final, como
todo bloggero, yo me conformo con que usted se digne a leerlas.
LOS ANTECEDENTES Y EL ACERVO.
Ya. Juro que este es el último
preámbulo antes de comenzar a ametrallarlos con canciones.
Hago un rápido recuento de
antecedentes: hace algunos años, por razones completamente divergentes del
tema, me puse a armar una lista para el iPod llamada “Inmortales del Table
Dance”. Al comenzar a intentar recordar temas que pudieran ser usados como fondo musical para un baile de esta naturaleza, me topé con que no
recordaba casi ninguno. O muy pocos. En mi intento por dar con sugerencias para
alimentar mi lista, sin tener que ir a gastar el dinero y el apellido en todos
los ‘tables’ de la ciudad, busqué en internet la existencia de listas, que en
algún momento dado hubiesen elaborado hombres y mujeres preocupados como yo por
el arte y la cultura.
Curiosamente, encontré una
ausencia casi total del tema en la red. No sé cómo sea ahora, esto fue hace ya
más de un lustro pero… sí me pareció una carencia casi imperdonable. La mayoría
de los listados que encontré fueron en inglés, elaborados por algún gringo
calientón, que ponía mucho énfasis en canciones muy gastadas y, también en
canciones cuyas letras eran
claramente eróticas y, en su norteamericana mentecilla, alcanzaban
perfectamente a colarse en cualquier table dance y ser muy aplaudidas.
¡Oh, carencia de carencias! ¡Oh, enanismo
mental del anglosajón promedio!
¿Cómo va a ser posible que el único criterio
para elegir canciones con estos fines, sea la letra? ¡Voto a la furia Chechena
que…! En fin.
Debo decir que yo doy poco peso a
eso de las letras. Si me dan un salmo con música lo suficientemente cachonda
como para meterlo en la lista, yo lo meto. La letra me resulta lo de menos. Si me dan una
que hable de amor y desamor, también. O de ira y dolor. O del tremendo contexto de desigualdad social que priva en el mundo... también. Me importa un cuerno, siempre y cuando la canción sirva para lo que yo creo que puede servir.
¡Ah! Y volviendo al tema del
reggaetón, habrá quien me lo defienda como la música más cachonda del mundo. Y
sí, he visto videos de reggaetón con algunas bellezas tropicales que se
contonean con un talento de infarto al ritmo de ese popular… ‘género musical’.
Y además, ¿qué más teibolero que las letras de un reggaetón? “Mami yo te doy” “Mami
tú me prestas” “Mami, mami, mami…”
Mami.
Es tan Edípico que lo descarto de
antemano y les comento que no encontrarán aquí una sola pieza de reggaetón. A
menos que alguien me convenza.
Esto me lleva a lo del acervo.
Ustedes dirán: ¿y para qué este
imbécil me receta tres cuartillas de antecedente si va a sugerir una estúpida
lista de 10 temas que –de seguro- ya todos conocemos?
Y bueno.
En realidad son 79.
Hasta el momento. Si ustedes
tienen alguna sugerencia y al autor del blog (osea yo) le parece MUY BUENA, la
lista podrá aumentar.
Pero por lo pronto, iniciamos con
estas 79 canciones.
No tendré el tiempo suficiente,
en esta ocasión, para listar ni siquiera las que conforman la primera categoría
pero… al menos les contaré las categorías, que son 10:
LAS CLÁSICAS
LAS DE LOS GRANDES
LAS DEL ARRABAL
EL NOMBRE ES BOND… JAMES BOND
EN ESPANIOL
JOYAS PERDIDAS
LAS QUE NO IMAGINABAS
POWER BALLADS
RAREZAS
ROCK
N’ ROLL IS KING
Y ya.
Así que… si gustan acompañarnos
en este viaje, aquí estaremos, próximamente.