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Thursday, October 16, 2014

OJO, MUCHO OJO (EN SERIO)

Pues, hace un rato me enteré de que intentaron asaltar a mi madre, así que esta será una entrada muy rápida, más con una intención de avisar el modus operandi que están usando, pues creo que es necesario que todos estemos alerta.

Mi madre fue a sacar un poco de dinero al cajero y ahí, al salir, la abordaron dos mujeres que dijeron ser "ecuatorianas" buscando una dirección que, a leguas, se escuchaba MUY sacada de la manga. Ambas se colocaron a los lados de mi madre, la tomaron de ambos brazos y comenzaron a caminar con ella sin darle oportunidad de moverse. De inmediato, comenzaron a hacerle toda clase de preguntas que NO podían tener nada que ver con unas ecuatorianas buscando una dirección: "¿y usted cobra pensión? ¿y de qué vive, si dice que no cobra? ¿y tiene esposo o vive sola? ¿y usted no tiene ahorros? ¿quién le deposita el dinero?" preguntas que mi madre contestó medio bien y medio mal; es decir, trató de inventar respuestas falsas, pero aún con ellas creo que no evitó revelar algo de su información. Sí, mi mamá es una mujer mayor a la que le sobra educación como para ser grosera y mandarlas al carajo a la primera pregunta, cosa que ya le instruí hacer inmediatamente para cualquier posterior ocasión que, ruego, nunca llegue. Que NUNCA dé datos, ni reales ni inventados. De inmediato se dice: "no tengo por qué darte datos" y alejarse. En fin. 

Siguieron caminando y, al pasar junto a un autolavado en donde mi madre conoce a uno de los "viene viene", ella se lo quedó viendo con cara de "por favor ayúdeme" y, afortunadamente, el señor captó el mensaje. Se acercó y saludó muy familiarmente a mi madre, tomándola de uno de los brazos y diciéndole, "¡venga, la ayudo como siempre a llegar a la farmacia!" y eso quitó a una de las dos mujeres de la jugada. Aún escoltados por ambas, llegaron a la farmacia, y en cuanto entraron, le avisaron al policía de guardia. Cuando el policía salió a ver, ya no había ni rastro de las supuestas ecuatorianas. 

Mi mamá logró llegar a su casa y bueno, sólo está asustada. 

Es claro, ayer fue quincena y esperaban quitarle lo que llevaba, - cantidad que no daba ni para comprar un mandado- o secuestrarla o no sé qué. 

Hay que cuidar a nuestros mayores, ojo, de nuevo están muy activos los delincuentes. Al contar la situación aquí en la oficina, de inmediato una compañera me dijo que a su abuelita le había pasado algo similar hacía poco. Encontró su recibo telefónico abierto, y posterior a ello, comenzó a recibir llamadas de "bancos", preguntándole -igualmente- datos de sus ingresos, pensiones, etc. etc. Desgraciadamente, también fue inocente y dio más información de la conveniente, pues la conveniente es: NADA.

Platíquenlo con sus viejitos, insístanles en ser un poco más desconfiados. Es triste, es malo que tengamos que vivir en una ciudad que es tan diferente a lo que ellos conocieron, pero... por ahora es lo que es, y tenemos que ayudarles a protegerse. 

Sunday, October 12, 2014

HALLOWEEN

Una entrada rapidita sólo para decir:

Halloween es una de mis épocas favoritas del año.


Por supuesto, va de la mano con el Día de Muertos, para que se ahorren los gritos de "¡¡MALINCHISTAAA!! ¡¡QUE LO QUEMEEENN!!" Ambas festividades me llenan de gusto, respeto y una emoción muy particular.

El Halloween se metió mucho en mi memoria emocional, porque viviendo en Durango, más al norte, es algo obligado el disfrazarse e ir a pedir dulces, desde mis épocas infantiles. Creo que aquí en el D.F. es algo más reciente, o no sé.

En mi casa (les iba a decir esa tan chilanga frase "mi casa que es su casa, su pobrecita casa tan suya suyita de usté", pero me niego. Luego hablaremos de eso y les pondré en claro lo ridículos que se ven diciéndola.), en los halloween pasan cosas como esta:





Y, mi hijo y yo, también hemos hecho cosas como estas:






Y ya. Amo Halloween.


..

Thursday, October 09, 2014

RODOLFO, EL FLACO DE LA NARIZ GRANDE (QUE NO ES UN RENO)

Ayer, 8 de octubre de 2014, me dirigí a las 20:00 hrs. (el 8 a las 8) desde mi trabajo hasta el Auditorio Nacional, para reunirme con la mujer que ha inspirado más letras, más sonrisas, más lágrimas, más amaneceres y más intenciones de eternidad en mi vida: mi esposa. Ella, la imprescindible, la esencial, la eterna presencia de cada uno de mis latidos. Ella. 

Es conveniente decir que... debí salir antes. El concierto comenzaba a las 20:30 horas, y yo quedé de verme con mi esposa a las 20:00 en punto en la puerta del Auditorio. Pero, ya saben, el 90% de los asuntos inaplazables del trabajo deben de acumularse -por algún diabólico e inexplicable mandato- en los últimos 15 minutos que planeabas estar en la oficina. 

El caso es que ahí estaba yo, a las 20:22 horas, intentando cruzar el Paseo de la Reforma, tras una lluvia torrencial que, afortunadamente, no duró más de 10 minutos. Dicen, los que quieren ponerse muy espesos al respecto de la pulcritud de sus carreras políticas o sus trayectorias en cualquier ámbito, una frase muy, muy mamila que, para mi estupefacción y tristeza, siguen creyéndoles algunos ingenuos. Me refiero a aquella de: "Hay aves que cruzan el pantano sin mancharse". Bueno. Reto a cualquier estúpida ave a cruzar el camellón de Reforma cuando está recién llovido, a ver si no se manchan el plumaje, el pico, las patas y hasta las mollejas. Perdonen, pero tenía que desahogarme porque, en serio, cuando llueve, ese camellón es un lodazal al que hay qué entrar en zancos y del que hay salir con malacate. Y muy embarradamente. 

Pero yo iba a verla a ella. Y a verlo a él. Y a verla a ella viéndolo a él, que es una de las cosas que más disfruto hacer. 

Bueno, antes de que su mente divague por ideas equivocadas, corto el preámbulo para asesinarles el suspenso (¡uy, sí! ¡qué suspenso! Tiembla, Hitchcock, tiembla...) de un sólo acorde: el acorde de un piano aporreado por un flaco de poco más de 50 (años y kilos), llamado Rodolfo. Fito, pues, Fito Páez.

Quien no haya asistido nunca a un concierto de Fito Páez, puede por favor abandonar la sala. Gracias.

¡No! ¡No es cierto! ¡No se vayan! Quédense y léanme un ratito más. Tal vez les gusten estas letras. O lo que pueda contarles de las letras que yo oí, cantadas por el argentino Páez. 

Tengo fotos. ¡En serio! Y... y... una foto del TrackList que le saqué al mismísimo documento del ingeniero de sonido. Esto, no porque seamos influyentes, o conocidos del ingeniero, sino porque no somos ni tan pudientes como para estar en las primeras filas, ni tan proles como para estar en el asiento más cercano a techo del auditorio. Osea... semiproles. Y bueno, estábamos sentados justo a un lado de la consola, y lo demás es historia.


¿Por qué me gusta la música de Fito Páez? En ocasiones no lo sé. Es un extraordinario pianista, y un muy respetable guitarrista. Compone con letras y armonías que logran hacer eso que hacen los artistas que se vuelven nuestros: hacen eco en esta alma que acostumbro portar, en espacios y regiones de ella que ni siquiera yo tengo bien determinados. La música de Fito me explica esas realidades que no se encuentran afuera, sino dentro de mí mismo. 

Por hoy, les dejo el TrackList, y las fotos. Tal vez mañana logre concretar un poco más acerca de lo que cada una de esas canciones me fue provocando al avance de la noche. 

Aquí los dejo, en compañía de sus ojos, y las muy malas fotografías que logré obtener de esa noche.