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Thursday, October 30, 2014

CHISMES DE LAVADERO (II)

Bueno, sin más preámbulo, ahí les va, pero no se lo cuenten a nadie. Porfas. 

"Peña Nieto se está muriendo de cáncer, y todas las protestas y problemas que están haciendo en el país, los están haciendo a propósito para que se muera más rápido."

De este no puedo revelar la fuente, porque estaría mal que yo ande diciendo que me lo dijo mi mamá.

Y bueno, a ella se lo dijo una vecina. 

Que, a su vez, recibió la información de la señora que coordina el grupo del Rosario de los Jueves. 

Quien, de igual forma, recibió el dato del señor del puesto de periódicos, que siempre está muy bien enterado de todo lo que ocurre...


Y bueno, ya saben, si llega a ocurrir, pues yo se los dije primero. Además, si llegase a comprobarse como cierta esta información, tendríamos una prueba contundente en favor de la rumorología popular, teniéndola como fuente de incuestionable veracidad de aquí en adelante, por encima de cualquier lógica de la información institucional e institucionalizada que actualmente prima en nuestro entorno social mexicano.



(Regreso en unos minutos, para más información veraz y oportuna)  






Wednesday, October 08, 2014

IGNORAR EL BLANCO: LECCIONES DE LA ARQUERÍA ZEN



Ustedes, probablemente, hayan visto la ultrasexy fotografía que algún tiempo adornó el encabezado de mi cuenta de Twitter. Por si se perdieron de tal deleite para la vista, me permito ponerlo aquí, para su personal disfrute.




Después de este mamarracho intento de autopromoción prostitutiva, debo decirles que he practicado el tiro con arco una vez en mi vida: la que pueden ver en la foto. Pero, ya desde antes de tener la oportunidad de practicarlo, era algo que me llamaba poderosamente la atención. Puedo apuntar que, después de practicarlo aunque sea una vez, que es un deporte extraordinario. Creo que va más allá de lo que se percibe a simple vista. Llámenme romántico, o drogado, pero podría jurarles que existe una conexión, más allá de lo físico, entre el tirador, la flecha y el blanco. Cuando disparas, y la flecha da en el blanco, es casi como si ‘sintieras’ su impacto en el mismo. Muy extraño, pero muy, muy agradable.

Algún día regresaré a practicar la arquería.

Mientras eso ocurre, les dejo esto, que leí mucho antes de tener un arco en mis manos, y que tiene qué ver con la arquería, pero también con todo aquello a lo que llamamos: la vida.

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IGNORAR EL BLANCO: LECCIONES DE LA ARQUERÍA ZEN




Mi universidad, Hampshire, era conocida por tener una oferta deportiva poco común. Nuestro único equipo deportivo oficial era Miedo Rojo, el gran equipo de frisbee. El resto de nuestros deportes eran organizaciones completamente intramuros, manejados por estudiantes, profesores, o alguna combinación entre ambos, y como resultado de ello, existían algunas opciones bastante peculiares disponibles para los estudiantes curiosos. Mientras examinaba las listas de cursos durante mi primer semestre, una de las opciones atrapó mi mirada: Kyudo, el arte japonés de la arquería zen.

Tomé Kyudo por tres semestres. Lo dejé cuando comencé a pasar por asuntos personales que sentí que requerían atención, y ahora desearía no haberlo dejado porque más tarde descubrí que mis tres horas a la semana de tiempo en silencio, enfocado, con un arco y una flecha, eran una de las pocas cosas que en realidad me estaban ayudando a mantener la cordura. En retrospectiva, aprendí mucho más que sólo arquería de esas clases, pero como todas las buenas lecciones en la vida, llegué a esa conclusión hasta mucho, mucho después.

Como siempre estoy dispuesto a ofrecer consejos no solicitados a mis amigos, pienso que sería bueno compartir algunas de las lecciones que aprendí durante el tiempo en que estudié y practiqué este lento, muy enfocado, arte marcial. Algunos de estos consejos están muy vinculados con el pensamiento Zen, lo cual es de esperarse dada la manera en la que yo llegué a este conocimiento. Espero que los disfruten.



ENFÓCATE EN EL PROCESO, Y EL RESULTADO SE DARÁ NATURALMENTE.

Este es uno de los principales postulados del Kyudo. En todo el año y medio de mi instrucción en ese arte, podría contar con los dedos de una mano el número de veces en las que el maestro puso atención en el lugar o posición en el que nuestras flechas se clavaban en el blanco. El noventa y nueve por ciento de nuestra instrucción era sobre el proceso, el conjunto de movimientos que hacen al Kyudo ser lo que es. La idea detrás del Kyudo es que, si tú llevas a cabo estos movimientos de manera perfecta, el tiro aterrizará exactamente en donde debe de aterrizar. Por ello, el enfoque está en el proceso, no en el resultado, porque si el resultado no es bueno, significa que hay algo malo en el proceso. “Ignora el blanco”, solía decir nuestro sensei, “TÚ eres la única cosa que puede afectar a esta flecha.”

En la vida, si te enfocas demasiado en el resultado final, te puedes perder en el proceso que debe llevarte a ese resultado. Enfocarte demasiado en un viaje que planeaste, puede causar que te distraigas de tu trabajo hasta el punto en el que pierdas ese trabajo, que es fundamental para financiar dicho viaje. Un jinete enfocado en ganar la carrera, podría ignorar el hecho de que su caballo no está en condiciones para correr. Enfocarte en el proceso mejora tus oportunidades de alcanzar la meta, pero también te obliga a ir más despacio. La vida es un viaje, no una carrera hasta la línea de meta. Reduce tu velocidad y enfócate en el proceso de vivir, y probablemente encontrarás tus metas justo frente a ti, en lugar de pasar el tiempo persiguiéndolas.



HACER ALGO POR UNA VEZ, NO REQUIERE NADA. HACER ALGO UNA Y OTRA VEZ, REQUIERE VERDADERA MAESTRÍA.

En el Kyudo, el arquero típicamente hace tres disparos, uno detrás del otro. La idea es que, si todo es perfecto y todo se hace exactamente igual en cada ocasión, las tres flechas deberán de clavarse en el mismo lugar. A diferencia de la arquería occidental, que suele enfocarse casi de manera exclusiva en apuntar la flecha hacia el blanco, el Kyudo se enfoca casi por completo en los movimientos para preparar el disparo y la manera de tomar el arco, con apenas un mínimo de atención en apuntar hacia el blanco. La idea es que, si tú llevas a cabo los movimientos de manera exactamente igual cada vez, ni siquiera tendrás que apuntar: la flecha llegará exactamente al mismo lugar en que llegó la flecha anterior (afectándola únicamente, y de forma mínima, las condiciones del ambiente). Las aptitudes del arquero en el Kyudo no se miden por qué tan bien ejecutó uno de los tiros, sino por qué tan bien ejecutó el conjunto de sus tres tiros, incluido todo aquello lo que hace entre tiro y tiro. Hacer un disparo perfecto, podría ser cosa de suerte, pero hacerlo tres veces, requiere verdadero talento.

En la vida, suelo aplicar esto a mi definición de lo que es el éxito. Un triunfo es agradable, pero no indica que seas un maestro en lo que haces. Como escritor, ser publicado una vez no importa realmente, hasta que logras ser publicado en forma constante. Un fotógrafo amateur que está en el lugar correcto, en el momento correcto, puede tomar una foto increíble, pero lo que lo separa de un verdadero profesional es la habilidad de tomar una foto increíble en cada ocasión, sin importar el lugar o el momento. El verdadero éxito no consiste en hacer algo bien una vez, es hacerlo así cada día.



DOMINAR UNA PARTE DEL PROCESO NO SUPONE MAESTRÍA. UN MOMENTO PERFECTO NO ES LA PERFECCIÓN DEL TODO.

En el Kyudo hay una manera correcta de hacer todo. Una forma apropiada de encordar tu arco, una forma apropiada de caminar, incluso una forma apropiada de respirar. Si no haces todo de la manera apropiada, en el mejor de los casos tu disparo estará lejos del resto de tus otras flechas, y en el peor, ni siquiera le darás al blanco. Los jueces en las competiciones de Kyudo ponen atención en todo el proceso: todo, desde la postura general del cuerpo hasta la posición de la mano en el arco y la estabilidad en cada uno de los movimientos, todo está bajo escrutinio, pues se parte de la creencia en que una falla menor en alguna etapa del proceso conduce a un problema mayor al final del mismo.

En la vida, esto puede aplicarse casi a cualquier cosa. Que seas excelente para cocinar un plato en particular no te hace un cocinero excelente, así como un beso después de una pelea no significa que tu relación ha vuelto a ser como antes. Ten cuidado de que, el ser exitoso en un área, no te haga suponer que ya lo eres en todo tu proyecto, de trabajo o de vida. Con frecuencia, el éxito en una parte es tan sólo el primer paso de los muchos que tendrás que dar para llegar al final.



SI NO DAS EN EL BLANCO, EL BLANCO ESTÁ MUY LEJOS. MUÉVELO.

Los arqueros en Kyudo usualmente comienzan a disparar con el blanco ubicado a menos de 3 metros de distancia (tres pasos). Si los disparos no se agrupan en la misma área cercana, el arquero debe moverse aún más cerca. Sólo cuando los disparos dan
consistentemente en la misma área contigua, el arquero se mueve hacia atrás. De este modo, el arquero pasa muy lentamente de dispararle a un blanco a 3 metros de distancia, a uno que se encuentra a más de 30 metros de distancia.

En la vida, esto aplica a las metas. Es tentador decir “¡Quiero bajar 20 kilos!”. Eso suena mucho más como un verdadero logro, que decir “¡Quiero bajar 5 kilos!”, ¿no es cierto? Pero, en realidad, es mucho menos probable que logres tu meta de los 20 kilos, que tu meta de los 5 kilos. Moverte más cerca del objetivo, te permite no sólo construir tu confianza en ti mismo, sino también, construir tu maestría del proceso. Comienza con lo pequeño, muévete despacio y, eventualmente, alcanzarás tus metas.


Tengo planeado escribir algunas otras entradas acerca de las lecciones que he aprendido a través de las diversas artes marciales que he estudiado, así que ¡estén pendientes para más inspiración como esta! ¿Tú has estudiado algún arte marcial? ¿Qué aprendiste de acerca de la vida, a través de ese arte?

[La imagen del título es de LanceXiao. El resto de las imágenes en el texto, son de Martin Miranda, GhostGirl y Greg.]

Artículo traducido por Emmanuel Lazos, de su original: Ignore The Target: Lessons From Zen Archery, por Wilson Freeman, en su blog Drifting Focus.

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Un agregado mío al artículo, sería el siguiente: alguna vez leí que, los grandes maestros de este arte, llegan a hacer sus disparos con los ojos vendados. Y todos dan en el blanco. Esto, para demostrar la importancia absoluta de dominar cada movimiento del proceso. Una vez logrado eso... el blanco ni siquiera tiene que estar a la vista, para dar en el centro.

Monday, January 14, 2013

Carrera Espartana


El avión en el cielo era apenas visible entre las nubes, pero volando en círculos se encontraba el Sargento Noah Galloway, de 30 años, veterano de guerra quien hace años sufrió una doble amputación. Y, en esta ocasión, estaba a menos de 60 segundos de aterrizar en un paracaídas tándem en los campos del Festival Espartano para dar inicio a la 1ª Competencia Espartana de Héroes.

Los hombres que saltaron del avión, abrieron el paracaídas y bajaron en vuelo rasante, justo lo suficiente para pasar por encima de una pequeña línea de árboles que bordeaba el campo abierto, un dramático comienzo para lo que sería un día de carreras realmente inspirador. Galloway inmediatamente dejó una profunda impresión en la multitud expectante.

El hombre de 30 años, nacido en Alabama, perdió 2 extremidades, su brazo izquierdo por encima del codo, y su pierna izquierda, por encima de la rodilla. Él sería el primer Corredor Espartano en llegar en paracaídas a la carrera, pero cuando aterrizó en aquel campo abierto de Leesburg, Virginia, no estaba solo. Un equipo lo esperaba: el Equipo X-T.R.E.M.E, un grupo de individuos increíbles que incluye al Sgto. Jonathan Mozingo, cuya pierna izquierda fue amputada por debajo de la rodilla, y el Cabo de Marines, Todd Love, quien carece de ambas piernas por arriba de la rodilla, y también del brazo izquierdo por debajo del codo. Además de estos tres guerreros con heridas que los llevaron a perder miembros del cuerpo, el equipo era complementado por 5 miembros más, incluyendo al fundador el equipo X-T.R.E.M.E., Jeremy Soles, quien además llevó a un músico que tocaría la gaita para acompañar su inicio desde la línea de arrancada para la competencia. 

En contraste con el arranque de otros equipos, que durante toda la competencia fueron animados a iniciar su recorrido inmersos en un enorme barullo y música a muy alto volumen, a la llegada del Equipo X-T.R.E.M.E a esa línea de arrancada, se instaló un respetuoso silencio en torno a este grupo de atletas. El discurso habitual de los organizadores, usado para motivar a los atletas, fue reemplazado por una cita muy simple acerca del servicio, la dedicación, la gratitud y el reconocimiento por aquello que estaban a punto de iniciar. La solemne música de gaita fue la melodía que se elevó en el aire para anunciar el inicio del recorrido en el que, por 10.5 millas y casi 5 horas, Galloway, Love, Mozingo, Soles y los otros, lucharían al lado de otros guerreros, miembros de la comunidad, voluntarios, organizadores y otros “espartanos” que participaron en aquella histórica competencia.

Los miembros del equipo X-T.R.E.M.E no son ningunos novatos en lo que se refiere a enfrentar desafíos de resistencia. El equipo forma parte de una organización sin fines de lucro con la misión de honrar, empoderar y motivar a los veteranos heridos de aquella nación, y fue fundada por Jeremy Soles, un Marine veterano de las tropas norteamericanas en Irak. Entre otras cosas, son conocidos por portar máscaras antigás durante las competencias de resistencia, máscaras que restringen su entrada de oxígeno en un 25 ó 30%. Ellos completaron la brutal pista de 10.5 millas con todos sus obstáculos en aquel sábado. Hablar de 75 obstáculos no es cosa pequeña. Las máscaras antigás son usadas por ellos como símbolo de coraje e inspiración para sus compañeros veteranos, y para honrar la memoria de aquellos que fueron heridos o muertos en combate. El campo en el que se tuvo lugar aquella carrera espartana, en Leesburg, Virginia, es un enclave único, normalmente usado para competencias de caballos. Pero no fueron caballos los que recorrieron ese paraje aquel fin de semana. Fueron personas que lucharon, escalaron, se arrastraron y corrieron hasta alcanzar la línea de meta.

Fue una pista agreste y lodosa, en la que cada obstáculo planteó un desafío único para aquel equipo, en el que sus miembros tomaban turnos para cargar, con un arnés especial colocado a sus espaldas, al Cabo Todd Love, que pesa alrededor de 100 libras (poco más de 45 kilogramos). Love fue cargado en los trayectos de la pista que requerían de correr o saltar, pero completó por sí mismo el resto de los obstáculos, incluyendo la escalada de rampas, redes y cuerdas. Love es un marine de 22 años quien, en agosto de 2010, casi perdió la vida y sus extremidades, excepto una, al encontrarse en una devastadora explosión en Helmand, Afganistán. Él ha luchado no sólo por recuperarse de sus heridas en el campo de guerra, sino que además se ha establecido un alto nivel de exigencia, física y mental, en todos los aspectos, probando que sortear los obstáculos no es algo que se intenta, es algo que se asume como compromiso de vida.

En cada prueba, desde remolcar bloques de hormigón que se atascaban en el lodo, hasta trepar por paredes de madera, escalar redes, lanzar jabalinas y enfrentar a los temidos “gladiadores de la línea final” – personajes que son parte del staff, armados con barras de lucha acojinadas para obstruir el paso a los exhaustos competidores justo antes de llegar a la meta- el equipo se aseguraba de que todos los miembros completaran cada obstáculo antes de correr al siguiente, siempre juntos. Otra adición notable a ese particular grupo era el Junior Marine, Luke Slowinsky. De hablar suave y gran cortesía para sus once años de edad, Slowinsky planea unirse a las fuerzas armadas algún día, pero por ahora apoya la causa de los veteranos, participando en eventos de recaudación de fondos y motivación, como una manera de demostrar su respeto y admiración por estos excombatientes. Él también sufrió y se arrastró por esas 10.5 millas al lado de sus héroes, ganándose metro a metro la medalla que recibió al final, condecorándolo como “Super Espartano”, que fue el rango de esa carrera.

Abrimos aquí un paréntesis para comentar un poco sobre los rangos que se manejan en estas Carreras Espartanas. El primero, “Spartan Sprint”, es una carrera de 3 millas o más, que incluye al menos 15 obstáculos. Además de diferentes premios, los tres primeros varones y las tres primeras mujeres que concluyan un “Spartan Sprint”, tienen derecho a asistir gratis a cualquier “Super Spartan” que elijan. Un “Super Spartan” es el evento en el que se corren más de 8 millas, con más de 20 obstáculos. Los primeros en llegar a la meta, 3 hombres y 3 mujeres, tienen derecho a ir gratuitamente a cualquier “Spartan Death Race” que elijan. Pero, también existe un nivel posterior al “Super Spartan”, llamado “Spartan Beast”, en el que la carrera deberá tener una longitud mayor a 12 millas y una cantidad de obstáculos mayor a 25, aumentando también la dificultad de los mismos. De la “Spartan Death Race” solamente se describe por la propia organización, como una competencia tan demente e impredecible que “…hace que dar a luz parezca un paseo por el parque”. Su duración supera las 48 horas y nadie conoce cuál es su longitud real. Todo esto, por si a usted le interesa participar en alguna de ellas. 

En aquella carrera de Virginia, los espectadores, corredores, staff y voluntarios comenzaron a congregarse para ver el trabajo de equipo que realizaba X-T.R.E.M.E a lo largo de la pista. Su labor era inspirada, e impregnaba de un profundo sentimiento de humildad a quienes los observaban, regalándoles un recordatorio indeleble de todas esas razones por las que las personas se esfuerzan, compiten, dejan el alma en una carrera. Esas razones que son más grandes que uno mismo. 

Para el momento en el que el equipo se acercaba a la meta, una multitud creciente se había reunido a los lados de los tramos finales de la pista, por los que pasaron hasta cruzar la línea final de la misma manera en la que comenzaron: como un equipo. Cuando concluyeron su titánico esfuerzo y las medallas fueron colgadas en sus cuellos, se escuchó un rugido de la gente, que vitoreaba y aplaudía desde todos los puntos del campo. Muchos de los rostros de hombres y mujeres, cubiertos de color ocre por la tierra y el lodo, mostraban las líneas claras de unas lágrimas que corrían sin poder contenerse ante el heroísmo de aquellos hombres.  

Liderando la carga final del equipo para cruzar la meta, estaban Galloway, Love y Mozingo, sucios de lodo y mojados hasta los huesos, con las máscaras antigás salpicadas con el fango acumulado a lo largo de la pista. Después de levantar los brazos y quitarse las máscaras, el equipo entró en el área de celebración del evento, y agradecieron a los muchos que los esperaron para vitorearlos, para estrechar sus manos, para demostrar su apoyo y para agradecerles por ese derroche de esfuerzo que brindaron a todos quienes presenciaron el evento. A la hora de la premiación, y en un giro inesperado, Jeremy Soles, en representación de su equipo, entregó a los organizadores un gran tronco tallado a mano con los nombres de los guerreros-atletas heridos que participaron en aquella carrera, como un recordatorio físico de esa hazaña. Es un tronco que permanece en los cuarteles generales de los Espartanos, en Vermont, y que aún hoy utilizan los fundadores y los miembros del staff para cargarlo durante sus entrenamientos de montaña. Los golpes y suciedad que han ido marcando a ese tronco durante los muchos entrenamientos y pruebas a los que se someten estos personajes, es su forma de honrar un regalo tan significativo. Mike Morris, agradecido, aceptó el regalo en aquella ocasión, diciendo, “Ustedes nos han honrado con su presencia el día de hoy. No hay mucho que decir a nadie, que ustedes no hayan dicho allá, en la pista. No hubo un solo ojo que no se humedeciera por donde ustedes pasaron, muchachos. Gracias por todo lo que han hecho.”

Cuando removieron sus mascaras, los hombres –¡y una mujer!- se revelaron como mortales. No eran los superhéroes que parecían ser hace un momento. Humildes y amables, pasaron el resto del día con la gente a la que conmovieron tan profundamente con ese logro. Y para todos quedó claro que las palabras que,  simple y escuetamente, dijeron al inicio de su recorrido, cobraban un grado de verdad e importancia mucho mayor al final de esa carrera: “Esta nación fue fundada sobre un principio que se encuentra por encima de cualquier otro: el ponernos de pié y luchar por aquello en lo que creemos, más allá de los obstáculos y las consecuencias. Cuando la multitud, la prensa o el mundo entero te digan que te quites, tu trabajo es plantarte como un árbol junto al río de la verdad y decirle al mundo entero: ‘No, quítate tú.’”

Si quieren ver un video que registra parte de esta carrera épica, accedan a:
http://youtu.be/mGr3q0kiQts

O véanlo aquí:


Para enterarse más, o inscribirse en carreras espartanas, revisen el siguiente enlace:
http://www.spartanrace.com/

Primera Carrera Espartana en México:
http://www.spartanrace.mx/

Y, la página del X-T.R.E.M.E. Team:
http://www.team-x-treme.org/