Tuesday, October 21, 2014

Bloggear desde el Metro

Ya intenté una entrada del blog desde un taxi. No salió del todo bien, perooo... tuvo su pequeña dosis de encanto.

Fue, debo decir, una entrada que correspondió a mi medio de transporte menos frecuente, porque casi siempre uso el Metro.

El Metro es eficiente, barato y rápido. Siempre y cuando no llueva. Una sola gota de lluvia convierte el trasladarse en un procedimiento comparable a lavarse los dientes con los pies: asquerosamente lento, incómodo, y algo que -de preferencia- debe evitarse.


El Metro es el lugar por excelencia de convivencia cercana no consentida del chilango estándar. Sus personajes, las interacciones entre ellos, y las situaciones que de todo ello derivan, serían tema, no de uno, sino de varios libros.



Cada vagón del Metro es un Babel sobre dieciséis ruedas. Una metáfora del infierno para el ermitaño. Un refugio, cálido y efímero, para el indigente. Una amenaza para todas las virtudes y todos los prejuicios.


El Metro es una sala de lectura colectiva, asamblea de anuncios no solicitados, conglomerado de piedades bien y mal entendidas.



El Metro es templo, oratorio, violatorio, lecho amatorio... y sala de conciertos para ejecutar cualquier repertorio.




Herramienta de base tributaria, fuente de ingresos no declarable, transporte bendecible o abominable.




Vacío lleno de sueños rotos, de sonrisas entregadas mecánicamente, de frases pronunciadas en estribillos sonsonantes con ánimos mercadológicos de escasos alcances.



Génesis de tropiezos, deliberados o accidentales. Carrito de golf sobrealimentado por el proletariado que se diluye, y se descara, pero no se desrostra.




Patíbulo de la imagen de quien duerme o se distrae. Mausoleo de aquellos que han conocido la breve y temible gloria de ser un héroe.



Púlpito de anuncios parroquiales, tribuna de denuncias sociales, foro de artistas, mercaderes y vivales.




Y sí, el metro también es fría estación, triste morada de vagón. 



En efecto. Me gusta tomar fotografías en el Metro. Todas las que encuentran en esta entrada, fueron tomadas en el trayecto Revolución - Tasqueña, durante la noche del 20 de octubre de 2014. 

Monday, October 20, 2014

¡...ͤͤͤeeeeEEEEEEEE! ¡¡PUUUUTOOOOO!!

Damas y caballeros que nos leen, antes de que se escandalicen por el título de esta entrada en el blog, permítanme aclararles que...

























PUTO EL QUE LO LEA.














¡No! ¡No es cierto! Ese Lazos pareciera estar buscando que nunca nadie jamás vuelva a leer este blog. Pero no es esa la intención. Lo juro. Mi intención es compartir con ustedes un descubrimiento reciente: la FIFA estaba mal. Bueno, yo sé que la FIFA ha estado mal muchas veces, pero... en este caso, me refiero a su tentativa de sanción hacia la Selección Mexicana por aquella porra que ahora también intitula a estas líneas...

En efecto, amigos, no me pregunten cómo fue que llegué a este revelador conocimiento, pero, resulta que el puto es un platillo filipino. Es decir, en filipinas cualquiera puede entrar a un restaurante y pedir: "¿Me puede dar un puto? " cosa que, en México, es impensable. Al menos en los restaurantes, supongo. 

Antes de que sigan pensando que estoy inventando todo esto, les transcribo aquí el artículo de Wikipedia que se refiere al puto


Se denomina puto a una comida típica de las Filipinas, consistente en un pastel de arroz cocido al vapor. Este método de cocción es muy usado en el país, junto con elhervor y el asado, y se incorporó a la cocina filipina a través de otras cocinas asiáticas. El arroz, por otro lado, es usado normalmente en variadas comidas, y también en dulces y otros platos. El puto suele comerse como postre, y es usual además en los desayunos.
Hay muchas recetas, que varían desde el tipo de arroz utilizado al método de preparación del mismo. En su forma tradicional, el puto es de color blanco y de textura lisa. Al agregársele otros ingredientes comunes en la gastronomía filipina como el ñame púrpura (llamado ube) o el pandan (Pandanus amaryllifolius) cambia ligeramente el color y el sabor del producto final. También se le agregan otros colorantes que cambian el color, pero mantienen su sabor. En la mayoría de las variaciones se le agrega leche de coco.

Como pueden ustedes leerlo, en filipinas es completamente normal pedir que te den un puto con leche de coco. 

Incluso, yo me imagino que, si cuando Juan Manuel Márquez noqueó al filipino Manny Pacquiao, el mexicano le hubiera gritado "¿Quieres más, puto?", pues únicamente lo estaba invitando a comer, en un gesto muy deportivo y, pues, si Pacquiao no se hubiera levantado, sería simplemente porque no tenía hambre y no por estar inconsciente.

¿Saben ustedes a qué sabe un puto? Yo tampoco, pero Wikipedia nos dice lo siguiente:

A pesar de que hay tres maneras de cocinar al puto, su sabor final y textura debería ser el mismo. Su sabor es como el arroz, pero ligeramente dulce. En las recetas que se adiciona vainilla, el plato resultará aún más dulce, pero generalmente sabe como el cornbread (pan blanco con harina de maíz).

Ahora, hay qué saber que no existe un sólo puto, sino una variedad de ellos:


  • Putong bumbong o putu bambu: Hechos con una variedad de arroz glutinoso llamado Pirurutong, que tiene un ligero color púrpura. Se moja con agua salada, se lo deja secar durante un día y se lo vierte en bumbong o tubos de bambú, luego se pone al vapor hasta que está cocido. Se sirve cubierto con manteca o margarina y con coco rallado mezclado con azúcar.
  • Putong lanson: Realizado en la provincia de Iloílo, se hace con yuca rallada y es espumoso cuando se cocina.1
  • Putong mamon: No incluye arroz. Se combinan yema de huevo, sal y azúcar y luego una parte de leche, una de agua y otra de harina se mezclan junto con lo anterior. Se agrega clara de huevo y se vierte el contenido en moldes, que son llevados al vapor por 15 o 20 minutos.2
  • Putong manapla: Esta variante se cocina con hojas de plátano, para darle otro sabor.1
  • Putong maya: Se mezcla arroz glutinoso empapado en agua, se cuela y se vierte en una vaporera durante unos 30 minutos. Esta mezcla se combina luego con leche de coco, sal, azúcar y jugo de jengibre y se vuelve a colocar durante otros 25 o 30 minutos.
  • Puto-paw: Es una mezcla de siopao (panecillo relleno) y puto, se usa la recera tradicional y se coloca en panecillos.
  • Puto seco: No se parece a los anteriores. Se realiza en una masa crujiente y se corta luego en pequeños trozos, a modo de snack.

Y bueno, todo lo anterior, para que ustedes disfruten del puto como lo prefieran: mamón, maya, seco... en fin. 

La conclusión de todo esto es: la malpensada era la FIFA. Nuestros compatriotas mexicanos en Brasil únicamente cantaban una porra que ponía de manifiesto la celebración de la inclusión y la hermandad entre naciones. Manifestaban su predilección por un platillo que, si bien les era desconocido, probablemente vivía en el gusto gourmet de su subconsciente colectivo. 

Espero que, en próximos mundiales, se reconozca esa vocación de los mexicanos y sus porras como un ejercicio de búsqueda colectiva de la hermandad universal.


AQUÍ, EL ARTÍCULO ORIGINAL DE WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Puto

EL LIBRO DE LA VIDA





Acabo de regresar de ver "El Libro de la Vida".

Y me gustó. Mucho.

Debo decir que mis expectativas eran casi nulas al respecto de la película en general. La veía como una película gringa, de esas que intentan sintetizar aquello que llamamos la mexicanidad, en 90 minutos de gags sobre lugares comunes y chistes que apuntan más al cliché o al prejuicio, que a una realidad, actual o inserta en el contexto de la tradición. Películas que yo considero vomitivas como "Nacho Libre" o algunas muy anteriores que buscaban posicionar al migrante mexicano como un ente 'gracioso' y lleno -entre otras cosas- de ignorancia, vicios y/o falta de refinamiento. Películas como "Three Amigos", "A Million to Juan" o "Born in the East L.A." que, si bien no dejaban de tener algo de gracia (aunque había que buscar un tanto esa gracia, en mi opinión) solían dejar un sabor a mexicanidad o 'latinidad' incompleta, agringada... artificial.

No, no pretendo suponer que varias de esas caricaturas de la mexicanidad no encierran, en medio de esos chistes fáciles, algo de la esencia del mexicano real que vive 'del otro lado' (tal vez hasta de este). Y sin embargo... en muchas de ellas encuentro más lo que los norteamericanos quieren ver en el mexicano, que lo que realmente es.

En fin. El caso es que, con ese tipo de expectativas llegué a El Libro de la Vida. Algo de esas expectativas, debo decir, se vio cumplido. Sin embargo, debo destacar que la imaginería y el entorno estético hiper mexicano que logra la película, terminó gustándome. La abstracción y burda deformación de rasgos de algunos de los personajes, me recordó a los personajes en los cartones de Magú, conservando un encanto particular y bizarro.

El resto, eran como una cruza entre personajes de Minecraft, Lluvia de Hamburguesas y el video de Dire Straits, Money for Nothing <--- gran rola.

Debo decir que, al inicio, estuve cerca de caer en pánico, al encontrar que uno de los protagonistas era un torero. Todo mi ser gritó: "Si el protagonista es un puto torero de mierda, y van a defender al toreo como arte mexicano, me salgo de inmediato". Sí, lo siento, esa clase de sentimientos me provoca el toreo, tal cual.

Y sin embargo... ¡no me salí! ¿saben por qué? Porque ese protagonista es, justamente, un torero que no quiere serlo. Y su padre lo obliga. Y debe decirse que él no se niega por que tenga miedo, él es perfectamente capaz de hacer todos los lances que quieran en el ruedo, pero se niega a matar o dañar al toro. Y eso, obviamente, no gusta al padre. Porque, en la ignorante y diminuta mentalidad taurina, al toro hay que vejarlo, hay que dañarlo. Y, por supuesto, ya que el cobarde que lo torea se divirtió torturándolo (y ni siquiera es capaz de hacerlo él solo, requiere esbirros), pues hay qué matarlo.

Pero eso no ocurre en esta película. Es más, en el punto climático de la historia, el protagonista debe lidiar a un brutal toro fantasmal y, en lugar de matarlo... le canta una canción, pidiéndole perdón a él y a todos los antepasados toros que han matado sus antepasados humanos. Y yo -ya sabrán- estaba a punto de pararme... pero a aplaudir. Maravilloso. Épico. Toda esa vertiente de los toros, me pareció una bellísima lección antitaurina, que fue de lo más destacable que, entre otras cosas, pude encontrarle a la película.  

Así que, mi recomendación es verla. Habrá cosas que les gustarán, y otras que no. Pero es un buen intento de animación, realizada en Estados Unidos (los estudios de producción son ReelFX, en Dallas y California), pero producida por Guillermo del Toro y con toques muy mexicanos. 




Friday, October 17, 2014

UNA JOYA EN MIS CIGARROS

ADVERTENCIA: La advertencia sobre la que hablaré en el presente escrito de este blog, que no es esta advertencia sino otra advertencia sobre la que leerán un poco más adelante, puede resultar perturbadora para aquellas personas que tienen el desagradable hábito del cigarro (no sé si el cigarro tiene hábitos, pero así suele decir la gente: "el hábito del cigarro"...) y también puede resultar perturbadora para cualquier otra persona que lo lea, aunque no sea fumadora o fumador. Pero, reitero, no se trata de esta advertencia, sino de otra, que se muestra a continuación:



Pues sí, amigas y amigos, una vez hecha la advertencia pertinente, y mostrado la advertencia impertinente, les agradeceré que pongan atención al primer párrafo de esto que tan atinadamente nos informa la Secretaría de Salud: 

El Humo de Tabaco (con mayúsculas, porque "Humo de Tabaco" debe de ser el nombre propio de un malvado asesino) contiene más de 4000 sustancias químicas que te matan gravemente.


Es necesario puntualizar, damas y caballeros, que te mata gravemente. No te mata ligeramente. Ni tampoco te mata irrelevantemente. Te mata gra-ve-men-te. 

Uno puede enfermarse gravemente. 

Uno puede herir a otra persona, o ser herido, gravemente.

Pero siempre que una cosa o persona mata a alguien, puees... lo mata gravemente. Yo digo. 

Pero, yo podría estar mal, por supuesto. No soy experto ni en gramática, ni en ortografía (se nota), ni en la gravedad con la que te mata un cigarro.

Ojo, antes de continuar con esta disertación gramática, semántica, mamónica y musical, debo decirles que, pese a ser fumador desde hace muchos años, NO estoy en contra de esta campaña, ni de la inclusión de estas imágenes que, por Ley, hacen las compañías tabacaleras en los empaques de sus productos. Soy un fumador consciente de que se está haciendo daño y de que, en un tiempo cercano, debo dejar de fumar. Mi mente lo sabe, mi ánimo no. En esa lucha permanezco desde hace un tiempo, y algún lado saldrá victorioso. Lo sé. 

Sin embargo, pese a no estar del lado del cinismo 'humófilo' de quien supone que esas imágenes tan feas y las frases alarmistas que las acompañan, no deberían estar ahí, con esta advertencia en particular sí tengo un problema. Las imágenes de la campaña son lo que son, y las frases dicen lo que es: el cigarro sí mata. Mi problema es cuando lo hace gravemente...

Debe recordarse, claro está, que este gazapo no es el primero que ocurre en este tema de las imágenes y advertencias que aparecen en los productos del tabaco. Ya se dio el triste caso de que, una de esas imágenes, pertenece a una mujer que pasó por el terrible trance de sufrir un infarto. No sé si la señora fuma o ha fumado alguna vez en su vida. El caso es que... nadie le avisó que su imagen en una cama de hospital y llena de tubos, circularía por las manos de cientos de miles de fumadores de todo el país. 



Aquí, la nota al respecto, por si no se enteraron del caso.


¿A dónde voy con todo esto? A que, en ese caso, que probablemente sea mucho más grave que la estupidez de redacción que yo estoy señalando, se empezaron a aventar la bolita entre las tabacaleras y la Secretaría de Salud. "No, pus que las cigarreras tomaron la foto"... "No, pus que la Secretaría debió revisar el contenido a publicar". Sí, pus.

Ya saben, cosas que no pasan en México.

Y, sin embargo... sí quisiera saber quién fue el genio que redactó esa advertencia cajetillil. En serio. Si trabaja para una tabacalera... caray, una capacitadita sobre cómo toda cosa que mata a la gente es, por necesidad, grave, no estaría nada mal. 

Si lo redactó alguien de la Secretaría de Salud, él y el funcionario que aprobó el envío de la advertencia para su impresión, así como el funcionario que otorgó el visto bueno a la aprobación de dicho envío, y el funcionario que puso el sello de Consentimiento de la Instancia Superior -jefe del que dio el visto bueno y del que aprobó el envío- así como el funcionario que... bueno, todos ellos, merecen ser despedidos gravemente de su chamba. O bueno, tal vez despedidos levemente. O simpáticamente. O como adverbialmente gusten y manden. Pero despedidos.

Toda esta anécdota de letras y enfermedades, no hace más que recordarme aquel chiste del hipocondríaco que -en uno de sus escasos lapsos saludables- asentó como última voluntad que, llegada la hora que él tanto había anunciado a sus parientes y conocidos durante toda su vida, su lápida tuviera escrita la siguiente frase:   

LES DIJE QUE SÍ ERA GRAVE, PENDEJOS...



Actualización, dos horas después de publicada esta entrada: Lo del Polonio también está gacho.

Thursday, October 16, 2014

OJO, MUCHO OJO (EN SERIO)

Pues, hace un rato me enteré de que intentaron asaltar a mi madre, así que esta será una entrada muy rápida, más con una intención de avisar el modus operandi que están usando, pues creo que es necesario que todos estemos alerta.

Mi madre fue a sacar un poco de dinero al cajero y ahí, al salir, la abordaron dos mujeres que dijeron ser "ecuatorianas" buscando una dirección que, a leguas, se escuchaba MUY sacada de la manga. Ambas se colocaron a los lados de mi madre, la tomaron de ambos brazos y comenzaron a caminar con ella sin darle oportunidad de moverse. De inmediato, comenzaron a hacerle toda clase de preguntas que NO podían tener nada que ver con unas ecuatorianas buscando una dirección: "¿y usted cobra pensión? ¿y de qué vive, si dice que no cobra? ¿y tiene esposo o vive sola? ¿y usted no tiene ahorros? ¿quién le deposita el dinero?" preguntas que mi madre contestó medio bien y medio mal; es decir, trató de inventar respuestas falsas, pero aún con ellas creo que no evitó revelar algo de su información. Sí, mi mamá es una mujer mayor a la que le sobra educación como para ser grosera y mandarlas al carajo a la primera pregunta, cosa que ya le instruí hacer inmediatamente para cualquier posterior ocasión que, ruego, nunca llegue. Que NUNCA dé datos, ni reales ni inventados. De inmediato se dice: "no tengo por qué darte datos" y alejarse. En fin. 

Siguieron caminando y, al pasar junto a un autolavado en donde mi madre conoce a uno de los "viene viene", ella se lo quedó viendo con cara de "por favor ayúdeme" y, afortunadamente, el señor captó el mensaje. Se acercó y saludó muy familiarmente a mi madre, tomándola de uno de los brazos y diciéndole, "¡venga, la ayudo como siempre a llegar a la farmacia!" y eso quitó a una de las dos mujeres de la jugada. Aún escoltados por ambas, llegaron a la farmacia, y en cuanto entraron, le avisaron al policía de guardia. Cuando el policía salió a ver, ya no había ni rastro de las supuestas ecuatorianas. 

Mi mamá logró llegar a su casa y bueno, sólo está asustada. 

Es claro, ayer fue quincena y esperaban quitarle lo que llevaba, - cantidad que no daba ni para comprar un mandado- o secuestrarla o no sé qué. 

Hay que cuidar a nuestros mayores, ojo, de nuevo están muy activos los delincuentes. Al contar la situación aquí en la oficina, de inmediato una compañera me dijo que a su abuelita le había pasado algo similar hacía poco. Encontró su recibo telefónico abierto, y posterior a ello, comenzó a recibir llamadas de "bancos", preguntándole -igualmente- datos de sus ingresos, pensiones, etc. etc. Desgraciadamente, también fue inocente y dio más información de la conveniente, pues la conveniente es: NADA.

Platíquenlo con sus viejitos, insístanles en ser un poco más desconfiados. Es triste, es malo que tengamos que vivir en una ciudad que es tan diferente a lo que ellos conocieron, pero... por ahora es lo que es, y tenemos que ayudarles a protegerse. 

Wednesday, October 15, 2014

YUNTAS DE PADRES DE FAMILIA

Aceptémoslo: todo padre que tiene la fortuna de poder llevar a sus hijos a la escuela, lleva en ello un riesgo inherente para su propia persona: el tener que asistir a las llamadas Juntas de Padres de Familia.

No sé a ustedes, pero a mí esas juntas siempre me han causado un malestar generalizado, previo y durante mi asistencia a ellas. Me cagan, para decirlo elegantemente. De entrada, jamás ocurren en un horario que tenga por objeto el no afectar las actividades cotidianas de los padres. Así pues, uno tiene que andar ahí, días antes, poniéndole cara de Gato-de-Shrek-Godínez a sus jefes para "poder llegar una hora y media más tarde a la oficina, su mercé patroncito". Eso, al menos, quienes pertenecemos a ese hermoso y godínico mundo del que les hablo. Los potentados dueños de sus propias empresas... a veces ni eso pueden hacer. De verdad, muchos de los profesionistas o dueños de negocios que trabajan por su cuenta, se las llegan a ver más negras aún para asistir a esas juntas. Que, además, debe decirse, muchas de esas reuniones tienen la misma utilidad que una Comisión de Derechos Humanos en Guerrero.

Sin embargo, aunque no sirvan para mucho, hay que asistir. ¿Por qué? Porque la Ley de Murphy es omnipresente y, el día que decidas no aparecerte en esa junta, entregarán el único papel que será requisito indispensable para que tu hijo ingrese en cualquier universidad del mundo. No importa si la junta tiene lugar cuando tu retoño esté en kinder: el día que faltes, le joderás la vida. Creedme, escépticos del mundo, creedme.

Por estas y otras razones, uno termina yendo (o siendo llevado a rastras) a casi todas las juntas de padres de familia a las que es convocado. Y es entonces cuando se topa con que las dichosas reuniones tienen agendas que intentan ser ejecutivas, pero que son sistemáticamente saboteadas por aquellos a quienes, se supone, les interesaría más que el trance dure lo menos posible: los padres.

Explico.

Primero, las maestras, maestros y/o autoridades, intentan iniciar a tiempo. Esto rara vez es posible, porque las mamás TIENEN que saludarse. Es a huevo. No puede ser después de la junta: es en-el-mo-men-to-de-lle-gar. Punto. Claro, si llegaran 15 minutos antes del inicio, sería aceptable -y hasta aplaudible- su despliegue de habilidades de socialización intermatriarcal. Pero resulta que llegan 14 segundos antes del inicio de la reunión y, en ese entonces, saludan a todos y a todas, se preguntan por parientes, dolencias, rumores picantes sobre cualquiera de las ausentes... y recetas de cocina. Eso hace que la reunión comience con media hora de retraso. Mental. 

Una vez que los educadores logran, a fuerza de tiernas caricias con un bat de beisbol, sentar a las madres con ansias comunicativas (y también hay padres socialités, debo decir, aunque no es mi caso), la junta comienza formalmente. Aparentemente.

Después de presentar un breve intento de agenda u orden del día de la reunión, comienzan a surgir los primeros "padres participativos": "Oiga, Miss, ¿pero qué no íbamos a hablar también del problema con las tareas de Inglés?"... la maestra, entonces, mira al cielo, como pidiendo paciencia, o como si acabara de dejar escapar un gas que la agobiaba mucho, y responde: "Sí, señora, eso lo vamos a tratar en el punto que dice: 'Asuntos de la clase de Inglés', ¿le parece?"... "Oiga, Miss, ¿pero por qué empezamos tan tarde? ¡No nos va a dar tiempo!" <--- esto siempre lo dice la "Flor más bella del Ejido", que llegó al último y saludando a todos como si fuera coctel de las damas vicentinas. Siempre hay, cuando menos, 2 impugnadores o comentadores espontáneos de la agenda. Y mi hígado sufre. 

Posteriormente, se logra dar a conocer a la asamblea algunas informaciones, ideas generales acerca de lo que se espera de los alumnos y los padres, o datos sobre el desempeño general del grupo si es que la junta ocurre ya cuando ha avanzado un poco el año escolar. Cada tema presentado corre, igualmente, el riesgo de ser sabot... bueno, interrumpido atinadamente por los "padres participativos", en el 90% de las ocasiones para preguntar cosas como "Miss, ¿es cierto que las operadoras del 040 son frígidas?"... "Miss, ¿por qué no han puesto clases de Manejo Elegante de Palillos Chinos al Comer como actividad optativa?"... "Miss, eso que trae entre los dientes ¿es cilantro o epazote?" Cierto, no llegan a ser muchas las interrupciones, pero... de verdad, lo que cada una de ellas aporta para el conocimiento útil de todos -que por eso estamos ahí- es mínimo o nulo.

Algo que me molesta profundamente (aún más que lo anteriormente descrito) es cuando varias madres y padres engendran en panteras y convierten la reunión en la alhóndiga de Granaditas, con pípila y todo, por el triste hecho de que a sus hijos "no les fue bien este mes". De verdad, trato de ser paciente y aguantarme. Pero cuando sí me sale lo Jack Torrance, es cuando los maestros y maestras acceden a "bajarle el nivel" a la materia o materias en las que se está dando un promedio bajo de notas. Ahí sí, mi muuuy mamerta postura siempre ha sido: "por favor, a mis hijos NO les bajen el nivel de nada". De verdad, tengo muy claro que, si no les fue bien en un mes YO me encargo de que les vaya bien el próximo, pero no a expensas de convertir la clase y los exámenes en un ejercicio de Dora la Exploradora. No siempre les va bien a mis hijos, pero ni siquiera cuando les ha llegado a ir mal, me pongo en el plan de "Aaaay, bájenle al niveeeel, pooorfis..." ¿para eso los voy a mandar a la escuela? ¿para, desde mi postura de adulto, reducirles las expectativas y alcances de sus propios retos sólo porque nos costará más trabajo A TODOS que cumplan con lo que se estableció desde un principio? Honestamente, no. Nunca. Si algo no me queda claro sobre la manera en la que se calificó, lo pregunto o hago una cita personal para entender qué falló, pero armar mítines en honor a la mediocridad, jamás.

Finalmente, llega esa sección que tienen casi todas las juntas del mundo, sean escolares o de trabajo, llamada: "Asuntos Generales", que bien podría llamarse "Loqueseleshinche", para ser más claros. Sólo que, en las reuniones de padres de familia, esa sección debería de ser titulada "Bienvenidos a la enternecedora y simpática sección: MI HIJITO". Es ahí, en donde las abnegadas y abnegados madres y padres mexicanos (ya sé, eso no estuvo bien escrito, pero bueno) se explayan sobre asuntos que son todo menos generales. TODAS son anécdotas y preguntas particulares sobre "lo que le pasó a mi hijito". 

"Ay, miss, es que mi hijito ya se ha enfermado dos veces y la enfermera no le da barbitúricos, ¿usted cree?"

"Oiga, es que mi hijito me hizo reír mucho el otro día porque me dijo que usted se ríe como hiena en cámara de gases"

"Pues Miss, yo le agradezco la reunión, pero antes de irnos, déjeme decirle que mi hija la admira mucho" <-- esta es la clásica barbera...


Y bueno, ¿saben a qué conclusión llego en todas y cada una de las reuniones de padres de familia a las que asisto? A que la única esperanza, medianamente alcanzable, de un futuro prometedor para la niñez y juventud mexicana, es la orfandad. Preferentemente a una edad temprana. No quisiera decir que tendría que ser algo programado por el Estado, pero... caray, en serio, papás, mamás: el lastre no son los maestros, ni los políticos, ni los programas escolares. Aportan algo de peso a ese atraso de décadas que llevamos con respecto a otros países, pero... en serio, el peor lastre de nuestros hijos, somos nosotros, sus padres. 

Pensémoslo. Y ya, es todo lo que me queda decir por el día de hoy.

Tuesday, October 14, 2014

CONSECUENCIAS DEL #RETOBLOG (Y REALISMOS ANORMALES)

Pues, heme aquí, en esta diaria lucha para cumplir con los preceptos y mandatos del #RetoBlog. 

Debo decirles que vamos casi a la mitad, y no me ha sido fácil. Uno de los participantes me daba un amable consejo acerca de sentarse y comenzar a escribir, argumentando que los temas van saliendo por sí mismos. En realidad, debo confesar, ese no es mi problema. Tengo muchísimos temas guardados en algún sitio de la memoria, sobre los que escribiría páginas y páginas. Mi problema se reduce al tiempo para hacerlo. Este #RetoBlog ha llegado en un momento laboral en el que las exigencias, de un día para otro, han aumentado de manera considerable. Esto reduce muchísimo mis tiempos y... por tanto, mi posibilidad de vertir esos tan canturreados temas de mi mente al papel virtual.

Ya sé, ya sé... si escribiera entradas con menor extensión, todo esto se facilitaría considerablemente. Pero, si bien soy plenamente consciente de que la extensión no aporta calidad al texto, en mi caso escribir menos de 30 líneas me resulta casi deprimente cuando se trata de un blog. Es un paradigma o prejuicio personal, si ustedes quieren, pero... critico muy duramente mis propios textos. Todo el tiempo. Y si no encuentro en ellos algo que me guste leer a la cuarta o quinta relectura, los desecho. O los publico como quien se toma una medicina de sabor a náusea pura: "está bien... si no hay de otra..."

Pero bueno, ese es parte de mi proceso como redactor de blogs. Debo entender que no se trata de una tesis, sino de una entrada virtual. Encontrar el justo balance entre cantidad y calidad, ¡oh amigos! es el arte. ESE es el arte. 

En esta ocasión, los ires y venires del día me han hecho llegar hasta este, mi momento de abordar el #RetoBlog de hoy y... de nuevo tengo temas, y poco tiempo para dibujarlos en este papel de bits y bytes.

Sin embargo, siempre hay trucos bajo la manga, y ahora recurro a uno que pudiese resultar barato pero... tiene sentido. Explico.

Hace algo así como 4 años, durante el 2010, renuncié a otro trabajo de Godínez que tuve (yo soy un Godínez de esos con maestría y probablemente voy para el doctorado) y bueno... todo indicaba que mi futuro sería próspero y lleno de promesas alcanzadas por este self made man que era yo mismo. Osea, creí que me iba a ir muy bien moviéndome por mi cuenta. Y bueno, la realidad observó toda mi buena intención con una muy burlona sonrisa en el rostro. Terminó probándome, en menos de un año, la futilidad de aquellas promesas que yo suponía tan asibles. Más aún, me demostró con muy contundentes matemáticas aquello de que lo que parece un superávit se transforma en déficit con el sólo hecho de anular el ingreso. ¿Pueden creerlo? Pues sí, se los juro. 

Pero la idea aquí no es hablar de lo perdido, sino de lo encontrado. En efecto, durante ese año de tropiezos en el terreno de la autogestión laboral, también busqué explorar esa vertiente de escritor que siempre me he asegurado tener. "Oiga usté, pues es que en serio usted escribe retebonito", le digo constantemente al tipo que me ve desde el espejo. ¡Y el güey se la cree! Pero bueno, ocurrió entonces que, intentando abordar esa vena literaria que sentía yo latir con tanta fuerza, me metí a un cursito de tres semanas de Creación Literaria. Éramos un grupo reducido, tres o cuatro asistentes, y el maestro, Óscar Medina, a quien le debo el invaluable regalo de haberme abierto los ojos a muchas vertientes y requisitos de la escritura que yo no imaginaba. El curso lo tomamos a través de Editorial Endora, lugar de ensueño en donde, posteriormente, tuve la oportunidad de trabajar por unos meses. Si no los conocen... dense la oportunidad de conocer lo que hacen. Su convicción y compromiso por ese mundo de la literatura independiente que está cada vez más cercana a su extinción, es realmente inspirador.

El caso, porque como siempre ya divagué, es que dentro de nuestros ejercicios de creación literaria, intentamos abordar un subgénero de la ficción al que llamamos "Realismo Anormal". Sus características no las pondré a su consideración en esta entrada porque me voy a extender mucho más. Lo que haré, ante mi incapacidad de desarrollar en este momento algún otro de los temas que tengo pendientes en el #RetoBlog, es intentar presentar algo de lo que, bajo esa premisa, llegué a parir en mis esfuerzos creativos en aquel año de descubrimientos, carencias, y realismos anormales.

Estos, damas y caballeros, son mis realismos anormales:



Sin título I


El gruñido del cerdo fue un llamado del destino. La convocatoria anómala, extensiva, incluyente, a aquel aquelarre que era preparado desde un infinito tiempo atrás. Todo ocurrió en la primera granja de Carolina del Norte. Era histórica, un símbolo, un emblema. Iniciar El Fin desde ahí era un mensaje claro e indiscutible, arrojando la evidencia de que una era concluye y ninguna otra inicia. Los cerdos, todos ellos, entienden lo que deben hacer. Es el amanecer del día cero, en el momento preciso de un alba que será la última.

Setenta minutos después todo cambia.

El cerdo levanta el cuchillo con la verga (sí, con la verga, así lo levantan los cerdos) y lo descarga entre los ojos del hombre atado a la mesa. Se agita, las sangre salta, el cuerpo tiembla una o dos veces. El grito cambia de forma y sale reptando por las paredes. Poco después, encuentra el pozo de agua y menos de cuatro horas más tarde, ha destruido por completo el universo. 


Las aves de paz, esas blancas, hermosas y sublimes aves de paz, salen volando con entrañas humanas colgando de picos y patas, anunciando la buena nueva de la redención. Llevando el mensaje de bienaventuranza a todos los rincones de la tierra, y sus alrededores... que ya no existen.




Sobre el cigarro...


Mi amigo se apresta a tomarme la garganta, con mano firme, resuelto a cortarme el resuello sin que ello le pese, pues, al final, es mi amigo, sólo eso.

Se acercó a mi de manera casual, sin presentarse como persona ni grata, ni ingrata. Me acompañó durante una o dos noches de bebida sin que yo comenzara a considerarle mi amigo realmente. Eso fue hasta mucho después. 

Poco a poco, fuimos coincidiendo en más ocasiones. Siempre prestó el oído en la quietud del silencio. Pero su conversación no se regateó cuando también fue necesario. Él acudía a los mismos lugares que yo, al principio por invitación de otros. Después, comencé a invitarlo yo mismo. 

Se volvió confidente y consejero. Compartió a mi lado enamoramientos, soledades y rupturas. Me acompañó a cantarle siete veces a aquella muchacha que jamás me devolvió la mirada. Estuvo presente en mis 20 minutos de nerviosa espera bajo aquel farol, mientras yo esperaba a esa rubia que, después de llegar en mitad de la lluvia, me arrojó al cielo que guardaba entre sus piernas, a la mitad de una isla de concreto, con colchón king size y sábanas de un color que no recuerdo, que flotaba a la mitad de un mar en calma, hecho de alfombra corriente, en la habitación de aquel hotel que ya no existe. 

Escuchó mis estúpidas quejas acerca de la música, la literatura, las mujeres, los políticos y el clima.

Creo que nunca me ha pedido nada. Sigue siendo mi amigo. De pronto, sin quererlo, me ha golpeado en los pulmones, quitándome el aire muchos ratos. Pero así es él. Así lo conocimos, yo y aquellos que lo seguimos teniendo como amigo.


Encendamos pues, otro amigo, otro cigarro, en esta noche de letras y cerveza. Que se nos escurra el silencio de su humo entre las manos y la boca. Que escribamos guiones porno o poesía sacra. Al final, la soledad no es mía, y la suya, es compañía.




SOMOS SEIS


Llevamos tres días aquí. Van a matarnos. No sabemos ni cómo, ni por qué, pero yo estoy seguro de que van a matarnos. Mis compañeros aún abrigan esperanza. Pero yo ya no. 

A Jacinto se lo llevaron hace más de una hora. Después, lo escuchamos gritando como jamás habíamos oído a nadie hacerlo. A Canelo lo sacaron después. Y ahora grita. No han pedido rescate, nada. Sólo matarnos. Nosotros no estábamos haciendo nada. Nos trajeron y nos encerraron. Nos mueven a golpes. Nosotros somos más fuertes. Pero ellos son más, muchos más. 


Hay gritos, allá afuera, que no entendemos. Sólo dicen: “¡Ole!... ¡Ole!”




El Hombre que Sudaba Arena


Litiasis Hidrodenítica Crónica. Así llamaron los médicos –siempre precisos, siempre categóricos – a la condición de Pedro. Sus padres lo notaron cuando lo tuvieron en casa, después de su nacimiento. Su piel estaba cubierta de un polvillo grisáceo, fino, que se limpiaba fácilmente, pero que jamás se iba del todo. Entonces comenzaron los estudios, las pruebas, el desfile de médicos que confirmarían lo obvio: Pedro sudaba arena. Le recomendaron, entonces, vivir en ambientes frescos, y nunca agitarse demasiado.


Pedro murió a los diecinueve años, en la noche en que, por primera vez, pudo abrazar otra piel desnuda que no fuera la suya.





El Ex - Preso Bipolar


Mario despertó esa mañana como lo haría cualquier otra, en el penal de La Palma. Sabía que esa sería su última mañana ahí, pero todas sus emociones eran muy diferentes a las que, hacía años, había imaginado que sentiría llegado el momento. El proceso de salida fue lento, casi rutinario. Veintidós años de reclusión no se acaban así como así. Siempre permanecen. 

Ya en casa, el primero en llamarle fue Carlos:

-¡Villanueva! Qué gusto escucharte, ahora libre, ¿no te lo dije? Saliste.
-Chingas a tu madre, Salinas.
-¡¿Qué?!
-Lo que oíste, que tengas un buen día. Abrazos. Realmente te aprecio.





UN DÍA DE TRABAJO


Por hoy, me voy a mi casa. Ha sido un día pesado y la verdad es que ya ni siquiera quiero ver los formularios de evaluación que tengo que llenar para registrar las pruebas que hice hoy. Por suerte ya llené ocho formularios y sólo me faltan dos de lo de hoy. Mañana temprano llegaré me echaré una media hora en llenar los dos. Finalmente, mañana es día de supervisión mensual y no atendemos pruebas en día de supervisión. Políticas de la compañía. Eso me dará algo más de tranquilidad y oportunidad de ponerme al corriente con lo que traigo rezagado. No es mucho: las dos evaluaciones de hoy, seis solicitudes que llegaron el martes, y el reporte mensual. Yo creo que mañana sí me salgo temprano para llegar con mi esposa y los niños.

La supervisión mensual, eso sí, me da algo de hueva. Se supone que debe llegar uno con cuatro días de abstinencia para la toma de muestra del espermocultivo, pero yo siempre llego como hoy, de un día para otro, y nunca me han dicho nada. El volumen de la muestra es el suficiente, supongo yo. Y luego viene el exudado uretral, que resulta ser la parte más incómoda del estudio. Te meten una especie de hisopo largo por el agujerito del pene. Bueno, no crean que lo meten así, completo, no jodan, sería una tortura y jamás iría a que me hicieran algo así. Solamente es como si metieran un poco la parte del algodón, lo necesario como para que te incomode, pero no tanto como para que te duela demasiado. ¡Ah! Y también te sacan un tubo de sangre para hacerle un V.D.R.L. Y es igual cada mes. Tal vez sea una hueva, pero también uno entiende que es necesario. No solo para evitar infecciones, SIDA y todo eso, sino también para mantener la imagen y estatus de la compañía, que se promueve como la primera en México en cumplir con todas las normas internacionales en la materia.

Hace apenas cinco años, hubiera sido impensable que alguien se tomara tantas molestias en el mundo del porno. Y en los inicios de la industria, ¡menos! Era suficiente tener una vieja de aspecto más o menos decente y dispuesta a coger en público, y un güey lo suficientemente pitudo como para no hacer el ridículo mientras se la cogía frente a la cámara. Lo demás era puro gozar. Tanto para los actores, como para los directores y resto del staff de producción. Dicen que muchas veces las orgías que se aventaban después de acabar las “tomas oficiales” de la película, estaban mucho mejor que el material que acababan de grabar. Pero claro, era “menos estético” porque entraban el pinche director gordo, las 4 fluffers -que mamaban como diosas pero tenían cara como de hiena malparida-, los maquillistas, que eran putos y cogían solo entre ellos pero les gustaba empezar a calentarse viendo a todos los demás; las vestuaristas, que a veces eran ya señoras casi cincuentonas pero sobre la marcha eran más calientes que todas las demás  y bueno... todos le entraban contra todos. Pero eso no era vendible al gran público (que ni era tan grande, ni era tan público). Por muy épica que fuera esa orgía, los participantes no entraban en el estándar estético. El porno amateur actual ha flexibilizado mucho esas normas, pero también le ha quitado como que el glamour a todo esto, ¿no?

Yo me dedico a probar bocas de actrices. Ese es mi trabajo. Antes, con que alguna llegara y se mostrara dispuesta a mamarla frente a la cámara, era como que más que bienvenida y se le pasaba directamente con el actor, a mostrar sus habilidades. Pero hoy en día se prefiere contar con actrices que realmente sepan hacer lo que dicen que saben hacer, y de acuerdo a criterios muy claros en cuanto a su especialidad. Y eso es lo que yo me encargo de evaluar. ¿Por qué? Por que muchas veces resultaba que la actriz decía ser toda una tragasables y a la hora de las tomas no llegaba a comerse ni la mitad de lo que el actor tenía en inventario. Y entonces había que repetir la toma, o quedaba mal, con una vieja toda llorosa, con el rímel corrido y cara de que iba a cantar “Oaxaca” en todo momento. Claro, dentro del género hay producciones que buscan de manera intencional que esos elementos de sufrimiento real o aparente de la actriz se muestren en la toma final. Pero cuando no es la intención, resulta muy incómodo que aparezcan.

Por eso, yo me encargo de probar de manera metódica a las candidatas. De cada una que llega, evalúo en general su aspecto, poniendo especial atención a la cuestión de la cara, porque yo debo enfocarme específicamente a las mamadas (creo que ya lo dije, pero bueno, por si no quedaba claro). En el formato se marca si la chava tiene una cierta característica racial muy clara: rubia, morena, mulata, negra, asiática, pelirroja, otra (especifique), y algunos aspectos muy claros de la boca: carnosa, delgada, definida, prognata, trompuda, etc.

Después, empezamos a revisar sus técnicas y capacidades. Primero, con todos los dildos que tenemos. Entonces, se evalúan aspectos como, iniciativa, amplitud, profundidad, ritmo, succión, actitud e imagen. El tamaño de los dildos tiene que ir desde el más enano, hasta los verdaderamente monstruosos. Y bueno, ya después, se evalúan los aspectos sobre el “instrumento real”, por así decirlo, que es el mío. No, no tengo pito de actor porno, pero estoy dentro del estándar general. Diecisiete de largo, tres y medio de diámetro.

Mi labor no es, como tal, verificar que la chica sea una tragasables. Yo me encargo de evaluar su respuesta ante diversos movimientos (cuando uno empuja el pito hasta adentro sorpresivamente, por ejemplo, o cuando se le agarra de la cabeza y se la empieza a agitar como cogiéndosela por la boca), y también, la parte sensible, por que hay las que en apariencia lo hacen maravillosamente, pero ya metiéndoles el pito ala boca, uno se da cuenta de que muerden o raspan con los dientes, o que la lengua se siente rara, en fin. Todo eso hay que evaluarles. Pero todo tiene que ser muy metódico y profesional. Por ejemplo, eyaculaciones sólo puedo tener una al día, y debe ser específicamente para aquella dama que haya marcado en su solicitud que esa puede ser una de sus áreas de especialidad. Ya entonces, se le hace una eyaculación estándar, a la lengua, y se le pide que la mantenga ahí, la muestre un poco y luego la trague. De sus caras y reacciones, uno evalúa si realmente está hecha para eso o no. Eso sí. Nada puede grabarse, por una política de confidencialidad y respeto que tiene la compañía.

Sólo las verdaderas profesionales, entonces, llegan a ese triunfal mundo del cine porno, en el que pueden convertirse en leyendas, o pasar inadvertidas con 3 ó 4 cogidas en su carrera.


Espero que la semana termine bien. Y el fin de semana será fin de semana largo. ¡Qué bueno!

--------------------------------

Y ya. Es todo lo real anormal que tengo, por el momento. ¡Buenas noches! 

Monday, October 13, 2014

Bloggear desde un taxi


Un trayecto en taxi. El regreso a casa. El rumiar de ese cansancio que se nos antoja pretérito a ese único día que, en lunes por la noche, llevamos a cuestas.


Metro, calles, ese asfalto de la vergüenza que nos acompaña en esta y tantas ciudades del país, que es una burla en tonos de gris oscuro y golpe seco.


Es taxímetro que avanza y nos metaforiza ese costo de todo tiempo, de todo trayecto, de toda comodidad. El costo de llegar a abrazar y a recobrar el sentido en un sólo beso, en una sola mirada, en una voz infantil.


Costos. 

Somos nuestro propio saldo, al final del día.


DE CARTONES PROPIOS, ENTRADAS RÁPIDAS Y DERECHOS HUMANOS







Bueno, buenas noches a todos. De nuevo voy con una entrada rápida, corta... de esas que no me gustan. Ya luego les explicaré por qué, y cuál es el conflicto que ello me causa con el #RetoBlog. 

Sin embargo, esta es una gran oportunidad para poner otro... ¿cómic? ¿meme? ¿meme cómic? ¿rage cómic? En fin. Una composición gráfica de mi autoría. No les había contado, pero luego me da por hacer memes y cosas así. Hay un par de cosas mías por ahí flotando en 9gag... pero bueno. ¡Ah! Y el meme de la Rana René (Kermitt, para los menores de 3 años que nos leen) y Osorio Chong en una de mis entradas anteriores (esta), también es mío, lo aclaro para deslindar responsabilidades y, claro, prevenir posibles plagios. (Sí, seguro) 

Sé que es un cómic injusto. Sé que exagera los hechos que se han venido dando en México. Sé que el Ejército Mexicano probablemente no es el mayor o el principal de los participantes en los hechos en los que se ha caído en abusos a los derechos humanos y transgresión de la Ley. 

Es cierto. Y sin embargo... la imagen que vuelve a dar México ante el mundo, respecto de sus autoridades en general, sean policiales o militares... es vergonzante. Y no, no me hace eco únicamente la supuesta solidarización de Umberto Eco con las víctimas de Ayotzinapa en Guerrero... es que, de verdad, no tenemos ni idea del impacto que acciones como esa tienen a nivel internacional.

Todo ese teatro, o bueeeno, no le llamemos teatro. El esfuerzo que haga cualquier gobierno, de la extracción partidaria que gusten o manden, para posicionar a México ante el orbe como nación cambiante, se va directito a la chingada con hechos como lo ocurrido en Tlatlaya, en Ayotzinapa en... ¡tantas partes! 

Me molesta. Y me molesta, precisamente, por ser algo injusto. Los hechos, y las consecuencias, ambos son enteramente injustos. No todos somos así. No todos los militares son así. No  todos los elementos de las fuerzas federales de la policía son así. No todo policía estatal o municipal, es así. Y, sin embargo... las acciones de unos pocos, terminan convirtiéndose en el hermoso acto de arrojar una cubeta llena de mierda a un ventilador encendido a toda velocidad. ¿Saben lo que pasa? Sí. Nos salpica a todos, sin excepción.

¿Es un problema de instituciones? ¿De educación? ¿De genética? No lo sé. Algún día les plantearé mi teoría de que, por mucho que nos duela, nuestras autoridades nos representan. Sí, gobiernos, legisladores, políticos, policías... nos representan. Representan el día a día de ese mexicano al que le valen madre tantas cosas, el que golpea a su esposa, el que se acuesta con las que puede... "psss... porqueaiquesercabróon", el que se pasa el alto... "porque chinguen a sumadre, yo traigo prisa"... el que durante la protesta social estudiantil quema con bomba molotov a un policía al que jamás había visto porque "pssahueeevooo, pinches ojetes represores eso se merecennn" ...

Todo eso, combinado con un poquito de poder ¿saben qué da como resultado? Ayotzinapa. Tlatlaya. Aguas Blancas. Tlatelolco. 

La que me digan. 

Y ya, por hoy me despido. Pensemos en qué somos. Pensemos en qué queremos ser. Y pensemos si no, tal vez, en realidad somos lo que somos, y tal vez nomás decimos que queremos ser algo que realmente no queremos ser. Tal vez aceptarlo nos pondría en el camino de dejar de pretender que queremos respetar cosas que, ni entendemos, ni nos interesan...

¿Derechos?

¿Derechos humanos?

¿Ética?

¿Respeto a los otros?

¿Respeto a los pinches gays? 

¿Respeto al ojete vecino que ni me saluda?

¿Respeto a otras especies?

¿Qué es eso?

¿Para qué es eso?

¿Por qué yo tendría qué hacerlo?