Thursday, November 29, 2012


Cómo incrementar tu tolerancia al alcohol.

(Para que no seas, oootra vez, el idiota de la fiesta navideña de la oficina)

Traducido y adaptado de artículo de Brent Rose, publicado en Gizmodo:

How To Increase Your Drinking Tolerance (So You Don’t Make an Ass of Yourself at a Holiday Party)



Así que... llega el día, y te vistes decentemente para la ocasión. Vas camino a la fiesta pre-navideña o navideña organizada con tus compañeros de trabajo, o la familia. Te mentalizas con la idea de causar una buena impresión a tus jefes / suegros / amigos de tu novi@, usando tu natural carisma de hombre/dama de mundo y tu indiscutible savoir-faire. Entonces, en un período de tiempo no muy claro durante la fiesta, te pones hasta la madre y:

  • Rompes algo carísimo
  • Ofendes a alguno(s) de los presentes
  • Te rompes el hocico con alguno(s) de los presentes
  • Eres despedido de tu empleo
  • Te cortan
  • Te echas a perder la vida gratuitamente
  • Todas las anteriores

Pero las cosas no tienen que ser de ese modo. Así que aquí van algunos consejos prácticos para evitar ser “ese güey”:

Como primer paso para evitar que te encuentres en riesgo de alcanzar un vergonzoso estado de ebriedad en público,  veamos primero cómo es que el cuerpo metaboliza el alcohol para ponerte así. Para apoyarnos en esto, hay gente que sí estudió, y ellos, los doctores, dicen:

Una vez que el alcohol es ingerido, se absorbe en primer término por el intestino delgado, hacia las venas que recolectan la sangre desde el estómago y los intestinos, y hacia la vena porta, que va hasta el hígado. Desde todos los puntos, esa sangre llega al hígado, en donde es expuesta a enzimas que metabolizan el alcohol… El Nivel de Alcohol en Sangre (NAS) depende de diversos factores circunstanciales (como la cantidad de alcohol en la bebida, la presencia de comida en el estómago y el tipo de bebida alcohólica que se consuma), así como de algunos factores genéticos (como son las variaciones en la producción de las principales enzimas que metabolizan el alcohol: Alcohol Dehidrogenasa [ADH] y Aldehído Dehidrogenasa [ALDH2]).

Y ya. 

Entonces, con estos clarísimos antecedentes, podemos armar un plan de ataque en nuestro idioma.


COME.

Esto es absolutamente esencial. Beber con el estómago vacío es una receta perfecta para el desastre. Un error de novatos. Antes de empezar a pegarle al alcohol, échate una buena cena. Si la fiesta y la cena son la misma cosa, asegúrate de no beber más de una copa antes de los alimentos. Muchas historias de terror comienzan con la frase “Yo recuerdo que me había tomado nomás tres cubas antes de que sirvieran la cena, y después…” Cuando haces eso, beber y después comer, el daño ya está hecho. Hay que comer ANTES. Tu nivel de alcohol en la sangre se ve afectado de manera muy directa por el grado de vacío en tu estómago. Por cierto, una ensalada o una gelatina light antes de beber, no son de mucha ayuda. Las proteínas y las grasas tardan mucho más en ser digeridas que el resto de los alimentos. Por tanto, te aseguran que tu estómago permanecerá con algo de alimento dentro por más tiempo. Si te es posible, mantente consumiendo algunos bocadillos durante el resto de la fiesta. Sí, sabemos que en caso de falla alcohólica, un estómago lleno se convierte en una auténtica cuna para el horror visual. Pero la idea es NO llegar a ese punto. Si comes bien y no juegas a ver quién se acaba primero la botella de tequila, tendrás poco de qué preocuparte.



ELIGE. PERO SABIAMENTE.

Obviamente, el volumen de alcohol (Alc.Vol., en las etiquetas) es un determinante crítico para predecir qué tan ebrio te pondrás, pero también hay otros factores. El vino tinto y los licores de color oscuro suelen contener más elementos disueltos y químicos, que los que son claros y/o transparentes. Muchos de estos elementos suelen provocar dolores de cabeza, una sensación de mareo e inhibición general de los sentidos, en un tiempo más corto que otras bebidas. Después de un par de horas, podrías estar hablando a gritos y agarrándote a la pared para no caerte, si no los consumes a paso lento. Una buena sugerencia es, en algún momento semanas antes de la fiesta, organizarte una o dos sesiones para probar algunos vinos y licores distintos y encontrar tu propia reacción a ellos. Sería algo así como una “peda experimental”, ya sea por tu cuenta o acompañado de personas que no tengan que ver con tu ambiente laboral, o de quienes te han visto en condiciones tales que no encuentren ninguna novedad cuando te vean llegar a los estratos más bajos del proceso de intoxicación alcohólica. Así sabrás, por experiencia propia, qué sí y qué no te pega de la peor manera, pudiendo evitarlo en ocasiones más sujetas al juicio social.

También se recomienda evitar en lo posible los licores dulces, ya que estos disparan tus niveles de azúcar en la sangre, haciéndote sentir mal, y agregan trabajo extra al hígado, páncreas y otros órganos que en ese momento ya tienen bastante con buscar qué carajos hacerle al alcohol que les estás metiendo. El conjunto puede provocar que te den dolores de cabeza o te sientas excesivamente cansado mucho antes de que la fiesta se acerque a su fin.



AGREGUE AGUA.

El alcohol es un diurético. Eso, ya lo sabes, te lleva a visitar el recinto sagrado con mucha más frecuencia que cuando no lo ingieres, colaborando a la deshidratación que de forma natural le causa el alcohol a tu cuerpo. Esto no solamente te conduce a crudas que se sienten como un viaje sin escalas a los abismos del infierno, pues, además, cuando aún estás consciente, tu cerebro deshidratado empieza a mostrar fallas. Tu sensación de mareo y embriaguez se intensifica. El cerebro comienza a confundirse. Y eso no es bueno.

Por eso, el agua es tu amiga.  Lo ideal, dicen los expertos, es tomarse un vaso de agua, por cada copa o vaso de bebida alcohólica. Agua. No agua mineral. No refrescos. Agua. Claro, no es fácil mantener ese ritmo de uno a uno entre agua y alcohol. Además de que tal vez te pasarás el 20% de tu tiempo en el baño pero… conservarás intacta tu reputación hasta el final de la fiesta. Siendo así, vale la pena al menos intentar aumentar considerablemente tu consumo de agua durante cualquier evento alcohólicamente activo.


DESCANSA

¿Alguna vez has notado que, cuando estás muy cansado, un solo trago te pega como si fueran tres? Pues es real. Los factores que contribuyen a que esto ocurra, son varios. Es claro que, cuando el cansancio es mucho, pensar correctamente se vuelve difícil.

¿También has tenido esa “cruda de sueño” o “borrachera por cansancio” en la que, aún sin tomar nada, algunos de tus comportamientos te hacen parecer borracho? Pues sí, los síntomas del cansancio extremo llegan a parecerse a la embriaguez. Y si, estando cansado, le agregas alcohol a la ecuación, el resultado es una borrachera que se amplifica muy rápidamente.

Pero ocurre algo más, según investigadores de la Universidad de Rochester:

La fatiga, o cansancio generalizado, provoca niveles de alcohol en sangre superiores a los normales. Esto se debe a que, en un organismo agotado, el hígado tampoco funciona de la manera más eficiente posible, procesando y/o eliminando el alcohol a un ritmo mucho más lento del que está ingresando. Más aún, el alcohol es un agente depresivo, por lo que consumir alcohol cuando se está cansado, en general, incrementará el nivel de cansancio, magnificando además los efectos ya conocidos del alcohol.

Problema: Cansancio = peda magnificada = tú pierdes.

Solución propuesta: Duerme lo más posible la noche anterior a la fiesta.


MATERIALES COMPLEMENTARIOS

Cuando estás yendo al baño cada 15 minutos, no solamente estás perdiendo agua, sino también algunos nutrientes importantes. La falta de éstos puede disparar los síntomas de una resaca, cuando aún estás a media fiesta. La vitamina B es una de las primeras en agotar sus reservas cuando el alcohol está presente. Igualmente, tus electrolitos comienzan a reducir sus niveles. Los suplementos de vitamina B con electrolitos, que venden en farmacias y tiendas, son de ayuda. Pueden ser la clave para evitar que una noche que va bastante bien, comience a decaer.


¿CAFEÍNA? SÍ, PERO CON CUIDADO.

Existe la idea de que las cubas o los RedBull’s con vodka pueden tomarse con la finalidad de que la cafeína contenida en ellos nos despierte un poco o nos “desembriague” cuando estamos comenzando a perder la vertical. O, en una especulación menos ilusa, que tomar una Coca-cola o una bebida energizante, sin alcohol, nos “baja” la jarra. Ajá. Puede ser, pero… cuidado. Así como es cierto que la cafeína nos ayuda a mantenernos más despiertos, también es cierto que NO nos ayuda a mantenernos más sobrios.  Es decir, sus efectos van en contra de aquella regla que dice: “Escucha a tu cuerpo.” ¿Por qué? Porque, artificialmente, estás engañando a tu cuerpo para sentirse mejor de lo que en realidad está. Esto puede conducirte a beber mucho, muy rápido y terminar perfectamente inconsciente, ahogado de borracho.

Si lo anterior no ocurre, de todos modos sentirte menos ebrio de lo que en realidad estás, deriva en conductas estúpidas de la talla de: “Yo me siento bieenn, sí puedo manejarrr” ó “Ahora que son las 3:00 a.m., es un horario perfecto para llamarle a mi ex y, en este estado de gran lucidez en el que me encuentro, decirle un par de cosas…” ó “en este momento sacaré a bailar a la hija del Director General, porque esto de la Lambada es un ritmo para el que yo he nacido…” Y similares. Créeme, ninguna de las frases anteriores suele llevar a un buen final a quien las pronuncia.

Adicionalmente, la cafeína es un diurético, tal como el alcohol, así que si la bebes, tu deshidratación puede avanzar más rápido, incrementando tus posibilidades de que empieces a marearte antes de lo previsto. No te decimos que nunca lo hagas, lo que te decimos es que, si lo haces, hazlo con cuidado y pensando en los datos que acabas de leer.


ENTRENA

Dicen que esta es una recomendación poco sensata como para expresarla públicamente, pero… la verdad es que tiene sentido.
Las personas que habitualmente beben una cantidad moderada de alcohol, generalmente son capaces de beber más en ocasiones especiales, sin sufrir daños tan graves.
El alcohol es una toxina. Por tanto, nuestro cuerpo se adapta para metabolizarla y asimilarla. Este tipo de adaptaciones requieren tiempo y repetición.
Entre más tolerante es el cuerpo a la toxina, actúa con menos rapidez para procesarla y asimilarla, absorbiéndola más lentamente. Claro, todo dentro de ciertos límites. De acuerdo con algunas organizaciones: “La tasa varía considerablemente de individuo a individuo. Un hombre adulto con experiencia habitual y con masa corporal en la media alta, puede procesar hasta 30 gramos (unos 38 ml.) de alcohol, por hora, sin problemas. Aunque, la proporción más típica entre la población es de unos 10 gramos (12.7 ml) por hora.”
Así que, si vas a tener una fiesta que se plantea como de alto consumo dentro de unas 2 ó 3 semanas, puedes iniciar un incremento moderado en tu consumo personal de alcohol durante el tiempo previo al evento, para que tu cuerpo se adapte. La idea contraria, que algunos ponen en práctica, de abstenerse casi totalmente de alcohol en las semanas previas para “tener aguante reservado” durante esa fiesta, va a ser como acelerar el carro en frío y tratar llevarlo de 0 a 170 desde el encendido. Va a tronar. Y tú también. No te embriagues todos los días, pero incrementa tu nivel de tolerancia de manera paulatina y programada. Después de la fiesta, entonces sí, date un rato de desintoxicación. Siempre es bueno.


USA EL CEREBRO

Es una obviedad, pero no está de más recordarlo: lo más importante aquí es pensar. Hay una fina pero claramente visible línea entre ser “el alma de la fiesta” y ser “el borracho imbécil al que no volveremos a invitar”. Nunca te pongas a competir en el juego de “el que no tome igual que todos es [agregue su insulto favorito]”. Esa es una apuesta a perder-perder. Mejor llévatela tranquilamente, disfruta, diviértete y, si llegaste a tu límite, más vale detenerse y atender consejos sensatos como “Llamamos un taxi”, o “Espérate a estar más tranquilo para después irte.” Eso te asegurará ser cordialmente invitado a muchas celebraciones más en el futuro.

2 comments:

Verotampico said...

Interesante su exposición para la cuestión etílica y las fiestas de oficina....... Tengo una inquietud... ¿Y los que no toman y de todos modos terminan haciendo cada desfiguro "lideando" a los que no se preocupan por seguir sus sabios consejos? =S (Que tiempos aquellos)

Gracias y abrazos!! xD

EL PEATÓN said...

Abrazo, Verooo... hasta hoy me enteré de que ha sido usted mi única comentadora.

Y, respecto a su pregunta... creo que en este caso, el cargo de la culpa no cae en el que no bebió, así que en realidad los desfiguros en el proceso de ayuda al borracho, siempre serán un acto de generosidad y valentía. Aunque, debe decirse, no siempre de sabiduría.

;)